sábado, 30 de mayo de 2015

Crítica: "Secretos en Londres", de Julia Quinn



Vaya semanita más decepcionante que llevo. Para el mes que viene, seguro que la cosa remonta. 

La última novela de Julia Quinn de este desafío AAR.

Me despido en plan Sonrisas y lágrimas


 Cuando Fredrick canta
Adieu, adieu
To you and you and you

… Mi cabeza se iba despidiendo con toda la alegría de mi corazón de los Bridgerton, los Bevelstoke, y los Smythe-Smith.
 
DATOS GENERALES
Edición de bolsillo
Avon Books paperback
Julio 2009

Título original: What Happens in London
Fecha de publicación original en inglés: 2009
Subgénero: histórica – 1821
Puesto en la lista AAR 2013: 44

Parte de una serie: Bevelstoke #2

Traductora para la edición 5/2011 de Titania: Marta Torent López de Lamadrid
 
SINOPSIS (de la contraportada)

Rumores y cotilleos…

Es lo que da vida a Londres

Cuando le cuentan a Olivia Bevelstoke que su nuevo vecino podría haber matado a su prometida, no lo cree ni por un momento, pero, aún así, ¿cómo puede evitar espiarlo, tan sólo para estar segura? Así que se monta un puesto de vigilancia en la ventana de su habitación, hábilmente oculta por las cortinas, mira, y espera… y descubre a un hombre de lo más intrigante, que definitivamente está metido en algo.

Sir Harry Valentine trabaja para una aburrida rama de la Oficina de Guerra, traduciendo documentos vitales para la seguridad nacional. No es un espía, pero tiene formación como tal, y cuando una despampanante rubia empieza a vigilarlo desde su ventana, inmediatamente despierta sus sospechas. Pero justo cuando decide que no es más que una debutante irritantemente curiosa, descubre que ella podría estar comprometida con un príncipe extranjero, que podría estar tramando algo contra Inglaterra. Y cuando Harry tiene que espiar a Olivia, descubre que podría estar enamorándose de ella él mismo…

CRÍTICA

Esta novela se ambienta en 1821, año del fallecimiento de Napoleón. No es la Regencia, porque el Príncipe Regente subió al trono el año anterior.

En el prólogo te relatan la infancia de Sir Harry, con un padre alcohólico. Parece algo trágico, pero la autora no puede evitar hacer un chiste de ello. Fondo y forma no casan. Como si te notificaran el embargo de tu casa con letra comic sans. Le ves la gracia donde yo te diga.

La protagonista, Olivia, es una joven de buena familia, muy guapa pero sin ningún talento especial. Su vida se centra en leer el periódico, cotillear con sus amigas, bailar por los salones y rechazar ofertas de matrimonio.

A ver cómo os lo digo. A esta muchacha le regalan un libro y se queda mirándolo como si buscase el manual de instrucciones. Decide que la mejor manera de empezarlo es tirarlo a ver por qué página se abre.

Así que, por razones que se me escapan, cuando le cotillean que su nuevo vecino ha matado a su prometida, decide espiarlo. Because –things.

Él se da cuenta y la vacila un poco. Cuando se conocen más en persona, no se gustan demasiado. Pero no pueden evitar pensar todo el rato el uno en el otro.

La llegada a Londres de un príncipe ruso que podría estar implicado en asuntos contrarios a los intereses geopolíticos del Reino Unido obliga a Harry a prestar más atención a esta cabeza hueca.

De la sinopsis podrías deducir que el guapo y rico Sir Harry se dedica al espionaje. Pero no. Es traductor de francés y ruso. Aunque tampoco es que esto sea particularmente trascendente en la trama. Añado: los rusos de la novela me parecieron un auténtico cliché.

Fui incapaz de sustraerme a la impresión de que sus personajes son adolescentes estadounidenses del siglo XXI disfrazados. Al anacronismo en actitudes y pensamientos, se le unen concretas inexactitudes, como que en un colegio británico jugaran al rugby más o menos en torno a 1800-1810, cuando la historia atribuye el nacimiento de este deporte a William Webb Ellis, quien en 1823, ignorando la más elemental regla del balompié, cogió la pelota con la mano. A quienes amamos ese deporte (el rugby, no el fútbol) cosas así nos sacan totalmente de la historia.

El sencillo estilo de Julia Quinn, con mucho diálogo y poca reflexión, hace que sea fácil de leer. La trama de espionaje le dio un poquito de vidilla al principio de la historia. Pero lo que empezó entretenido acabó convirtiéndose (para mí) en un pestiño. La cosa al final no va de espías. Pronto entra en la vereda del sainete y acaba ***spoiler*** con un episodio tipo “damisela en peligro” que si me dicen que la escribió la Woodiwiss en los setenta (o un guionista del Hollywood de los años veinte), me lo creo. ***fin spoiler***

Me arrastré penosamente hasta el final, hundida en un agujero negro de absoluto desinterés.

No es que esperara que la autora, de repente, se convirtiera en Mary Jo Putney o Joanna Bourne y escribiera algo de espionaje con sustancia. Pero sí creí que encontraría un libro diferente a las liviandades Bridgerton. Y no.

La leí en inglés, en papel de segunda mano a un precio fantástico, eso sí. Así que no sé cómo estará la traducción.

Y con esta novela, me despido de Julia Quinn, más feliz que los Trapp diciendo Auf Wiedersehen.

A continuación, mi carta de despedida:


Estimada Sra. Quinn:

Tiene  usted un gran talento para la parodia. Como eso de copiar títulos de películas. Aquí Lo que pasa en Las Vegas se transforma en Lo que pasa en Londres (título original). Viene de una frase hecha según la cual toda la conducta inadecuada, generalmente de carácter sexual, que uno desarrolla en Las Vegas ha de quedarse allí. Es decir, que no hay que darle importancia cuando vuelves a su vida normal.

Una expresión que debe resultar chistosa en un contexto USA. A este lado del Atlántico, no tanto.

Esta costumbre de “homenajear cosas ajenas” se nota también en que escoge usted, como planteamiento inicial de la historia, la trama de La ventana indiscreta de Hitchcock y le da un curioso giro. Es una pena que no lleve el misterio y el suspense más allá. En cuanto se aparta del modelo, mi entusiasmo se quedó cual velero en el mar de los Sargazos en plena calma chicha.

El problema es mío, lo sé. Carezco de los receptores cerebrales adecuados para pillar este humor tan físico, tan slapstick. Y sólo veo que no tiene ningún sentido en la Inglaterra de principios del XIX.

Le envidio, desde luego, que tenga amigas como Jill Barnett, capaces de decir que usted es la auténtica Jane Austen de nuestros días. O críticos tan benévolos que la comparen con Georgette Heyer.

Después de leer seis de sus mejores novelas, confirmo definitivamente que “no sos vos, soy yo”. Ya ve, hasta le regalo un título de película que puede usar en cualquiera de sus próximas producciones. No le pedirán derechos de autor, pues es también frase hecha.

Avíseme si alguna vez se pasa a la novela contemporánea (subgénero chick lit, o New Adult, preferentemente) y dedica su chistoso estilo la sociedad que la rodea en lugar de fantasear con otra cuya ética y estética le es totalmente ajena.

Me alegro de que tenga millones de lectores de todo el mundo. No echará en falta una lectora menos.

Atentamente,


B. C.


Valoración personal: Meh, ni frío ni calor, cero grados. 1

Se la recomendaría a: los fans de Julia Quinn.

Otras críticas de la novela:

Como de costumbre, mi experiencia personal no coincide con la de la mayoría, así que para encontrar críticas entusiastas de este libro, os dejo los siguientes enlaces. En español, El rincón de la novela romántica, Pasajes románticos a quien no le pareció, sin embargo, de lo mejor de la autora, y Book Eater.

En inglés, RT Book Reviews, en All About Romance incluso la consideran un DIK (libro que te llevarías a una isla desierta), en Dear Author, aunque le dan una B, es otra de las que encuentra esta novela “encantadora” y finalmente, Rosario’s Reading Journal, con una valoración A-, destaca lo divertidísimo que es este libro

De verdad, todo el mundo encuentra esta novela divertida, encantadora, etc. así que no os fiéis de mi experiencia personal

Sólo rascando el fondo del barril de la "crítica libresca", esto es, las valoraciones una estrella de Amazon.com, se puede encontrar algún pensamiento negativo sobre esta novela. Lo curioso es que hay más críticas de una estrella (15) que de dos (11). Me gustaron especialmente tres…

Sé exactamente cómo se sintió Olivia leyendo "Miss Butterworth and the Mad Baron". Sentí lo mismo leyendo "What happens in London" (L Burke, agosto de 2009)

Lady Olivia gateando por su habitación para esconderse me recordó bastante a Winnie the Pooh, y me temo que siguió siendo un osito de escaso cerebro (McKennaea "brindlereilly", agosto de 2009)

Lo intenté, de verdad, pero Oh Dios Mío, era como ver un show de Hilary Duff en el Disney Channel (Not Telling, abril de 2010)

Por último, la ficha en FictionDB

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 16. The Duke and I / El duque y yo (enero 2000)   


Ediciones en España:

-       Secretos en Londres (2011) Titania
-       Secretos en Londres [Archivo de Internet] (2011) Urano

4 comentarios:

  1. Yo disfrute bastante los primeros libros de la series de los Bridgerton, pero estoy contigo en el estilo de la senorita Quinn. Muchas veces encuentro la gracia forzada, y francamente estoy harta de la familia. Que no hay nadie mas en Londres, que los Bridgerton y sus parientes?

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    1. ¿No leímos en algún sitio que si hiciéramos un mapa de Londres con todos estos personajes acabarían viviendo uno encima de otro en las mismas calles de Mayfair?
      El único libro de Julia Quinn que he podido decir que he disfrutado fue el de An Offer from a Gentleman. Y ha sabido crear dos personajes magníficos, en Colin y Penelope. Sólo que, me parece a mí, no supo muy bien qué hacer con ellos.
      Creo que el humor es algo muy personal. O conectas con ciertos humoristas o no. Es lo que me ocurre con Julia Quinn.
      No me hace gracia, y si a un escritor chistoso no le pillas la gracia,... pues el resto (personajes, trama, ambientación) no la redime. Por eso digo lo de No sos vos, soy yo.

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  2. Ja, ja, me encanta tu crítica. Yo intenté leerme los libros de los Bevelstoke y la Smythe-Smith, pero no conseguí pasar de las diez primeras páginas. Enhorabuena por tu tenacidad. Ahora bien, reconozco que con los Bridgerton pasé buenos momentos (también influyó que los leí en un momento en que necesitaba mucho algo ligero, que me animara y me hiciera olvidarme de la realidad). Los dos últimos me parecieron una pena, pero los anteriores me hicieron disfrutar, sobre todo "El Vizconde que me amó", "A Sir Philip con amor" y "Seduciendo a Mr. Bridgerton".
    Espero que el mes de junio sea mejor. Ánimo.

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    1. Gracias por tus ánimos. Espero no perder el gusto por la romántica con estos chascos que me he llevado últimamente.
      Es posible que Julia Quinn sea apropiada para determinados momentos de la vida. Yo, justo ahora, no conecto con ella y su humor.
      Por cierto que me gustaría curarme de ese tener que acabar cada libro que empiezo. No sé por qué algunos lectores somos así. ¿Será un rasgo obsesivo compulsivo?

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