viernes, 8 de abril de 2016

Crítica: “Nada más que problemas”, de Rachel Gibson



Entretenida, nada complicado para pasar un buen rato.
Diseño de la cubierta: Javier Perea Unceta
Ilustración de cubierta: Franco Accornero

DATOS GENERALES

Título original: Nothing but Trouble
Fecha de publicación original en inglés: 2010
Subgénero: contemporánea

Publicación en España: ediciones Pàmies, marzo de 2013
Traductora: María-José Losada Rey

Parte de una serie: 5.º de los Chinook

SINOPSIS (de la contraportada)

La exitosa carrera como jugador de hockey y capitán de los Chinooks de Seattle de Mark Bressler llegó a su fin el día que tuvo el accidente que destrozó la mitad de los huesos de su cuerpo. Y desde que salió del hospital, los burócratas del equipo no han hecho más que mandarle asistentes sanitarios a casa; claro que él consigue espantarlos a velocidad de vértigo… Hasta que se topa con una realmente obstinada.

La carrera como actriz de Chelsea Ross se estrelló antes de despegar –jamás pasó de ser la reina del grito en películas de serie B-, así que abandona Hollywood para… acabar convertida en la asistente del más malhumorado jugador de hockey del mundo. Si no necesitara tanto el dinero, saldría de allí pitando.

Chelsea puede tolerar el mal humor de Mark y su actitud prepotente, pero no está preparada para resistirse a la atracción que termina sintiendo por él. Por eso, cuando el famoso chico malo del hockey pone los ojos en ella, sabe que el tiempo de gracia ha terminado. ¿Será capaz de enfrentarse a todos los problemas que surgirán si cede a la pasión que Mark despierta en ella?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
En un sentido amplio, sí, porque la tengo allá por el puesto seis mil de mi lista, y eso gracias a que en El Rincón de la Novela Romántica escogieron la traducción dentro de “Lo mejor del año 2013”.

CRÍTICA

Esta novela continúa justo donde quedamos en Amor verdadero y otros desastres. El protagonista de aquella, Ty Savage, tuvo que entrar a jugar como capitán de los Chinook para los play offs porque el capitán del equipo, Mark Bressler, había tenido un accidente de coche y estaba destrozado. Al final de esa novela **spoiler del libro anterior** el equipo gana la Stanley Cup. Bueno, pues esta empieza justo con Mark un poco amargado viendo cómo sus compañeros celebran la victoria.

Y eso que, como él jugó más de 41 partidos de los 82 de la temporada regular, se entiende que también él forma parte del equipo ganador y por lo tanto grabarán su nombre en la copa y, además, tiene derecho a tener la copa un día entero con él. **fin spoiler**

Mark Bressler sufrió un terrible accidente hace cosa de medio año. Entró en coma. Pensaron que no podría salir adelante, pero después de pasar unos cuantos meses en el hospital, está de nuevo en casa. Con férula, bastón y tragando Vicodina como quien bebe agua, o sea Gregory House pero más atlético y menos listo.

Su mal humor ahuyenta a todos los asistentes que el equipo le paga para que le haga los recados y le ayude mientras espera a recuperarse plenamente. Entonces Bo, personaje a la que ya vimos en otro libro anterior como “Mini Pit” (por mini pit bull, una mujer bajita -1,55 m- y de bastante mala leche) se acuerda de su hermana, Chelsea, que se gana la vida como actriz de serie B en Hollywood y asistente de celebridades.

A diferencia de su hermana, Chelsea es un poco anárquica, impredecible, con el pelo de colores imposibles y adicta a vestir de Pucci, ya sabéis, el de los estampados lisérgicos que marean sólo con mirarlos.

Tiene el carácter, el buen humor y la paciencia para sobrellevar a Mark. Chocan constantemente, con comentarios mordaces de todo tipo. Chelsea ayuda a Mark durante su recuperación. Este tiene que decidir, además, qué hacer con el resto de su vida. No ayuda mucho que se sientan atraídos el uno. Sí, es uno de esos libros en plan, ¡no, por Dios, no quiero desear a esa persona, no me gusta, no la soporto pero no puedo dejar de pensar en sus abdominales, o sus muslos o lo que sea!

Básicamente, ya os lo podéis imaginar: chico supercachas y muchacha pizpireta que acaban enamorados. Lo bueno de Rachel Gibson es que utiliza para contar sus historias el “punto de vista profundo” y cuando es la perspectiva masculina la que está en la página, suena tremendamente realista. ¡Expresa la voz del macho man de manera tan auténtica!

El conflicto en sí es poca cosa, hay un momento en que Mark se siente traicionado y me pareció más bien risible.

Hubo detallitos un poco especiales que me gustaron de esta historia. Por ejemplo, la relación entre Bo y Chelsea, dos hermanas gemelas un poco bordes (Mini Pit y Pequeña Jefa), que tienen una conexión especial y son auténticamente amigas. También el personaje de Jules, al que se empeñan en considerar gay porque le gustan los colores pastel, entiende de ropa y de productos capilares. Y el detalle de que Chelsea, que tiene una copa doble D de sujetador, haya decidido operarse y hacerse una reducción de mamas para evitarse problemas de espalda y dolores diversos.

Recuerda un poquito a Heaven, Texas, de Susan Elizabeth Phillips, en la que también uno ha dejado de ser estrella del deporte por una lesión. Lo que ocurre es que aquí, de nuevo, Rachel Gibson me parece un poquito más realista. Allí el personaje masculino no se permitía sentirse mal, porque seguía siendo joven y rico. En cambio, aquí Mark está enfadado y frustrado por no haber podido jugar los partidos de play off. No es un hombre sofisticado, sino dotación básica: lo suyo es el hockey y nada más. Chelsea es una chica con carácter y sus propios objetivos, no un perfecto felpudo inexperto.  También se parece un poquito a The Trouble with Valentine’s Day, de la propia Gibson, en la que el jugador de los Chinook queda apartado del deporte porque le pegan un tiro.

Hay detallitos un poco incómodos. Por ejemplo, la exmujer de Mark, es la típica bicho que no tiene más papel en la historia que hacer ver lo virtuosa que es Chelsea, que no le quiere por dinero. Sonaba a personaje antiguo de otra época cuando sólo había dos mujeres en las novelas románticas: la virginal heroína y la otra, la mala que sólo quiere al héroe por interés. Otro se refiere al final, así que no voy a entrar en detalles por no destripar, pero me pareció muy conservadora la elección de Chelsea respecto a su propio futuro profesional.

No voy a explayarme más, porque es en general como las demás de los Chinooks: contemporánea, sexy y divertida. La leí hace tiempo, pero ya no me acordaba de nada de la historia. O sea, que es de esas historias literalmente poco memorables. Hay una cosa buena, y es que puedes leerla varias veces y es como si fuera la primera vez, porque no te acuerdas de nada.

Así que si quieres algo nada complicado con lo que pasar un buen rato, de nuevo, Rachel Gibson me parece una apuesta segura.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela contemporánea sexy con humor.

Otras críticas de la novela:

Varias críticas de Nada más que problemas encontramos en El Rincón de la novela romántica, y luego está la del blog Lo que quiera leer hoy. A Leyendo Ando le pareció mejor que la anterior pero aún así siguió con 2 estrellas “…y un poco más”. A la sombra del romance opinó que era muy buena”

Pongamos alguna referencia en inglés: All About Romance, una B; Dear Author, otra B;  The Good, the Bad and the Unread, lo mismo, B, dice que no tenía buenas expectativas después de Amor verdadero y otros desastres; y le gusto que los protagonistas de esta historia “se comportaran como personas de verdad, más que como lo hacen los protagonistas de las novelas románticas, y la relación no pareció forzada”.

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