viernes, 25 de julio de 2014

Crítica: "Flores en la tormenta", de Laura Kinsale



La mejor, o una de las mejores, de todos los tiempos. Un clásico absoluto. Hoy me acerco a uno de los mejores puestos del Top 100. Con humildad, con respeto, con adoración. Así es como se deberían escribir las novelas, cualquier novela, de cualquier género. La inmensa mayoría de las novelas románticas pasarán, caerán en el olvido. ¿”Flores en la tormenta”? No, me niego a pensarlo.
Diseño portada DeBOLS!LLO: Joana Santamans


TOP 10

DATOS GENERALES



Título original: Flowers From The Storm
Fecha de publicación original en inglés: 1992
Subgénero: histórica – Reinado de Jorge IV del Reino Unido
Puesto en la lista AAR 2013: 06

Traductora: Ana Eiroa Guillén © 2006

Fotografía de la portada en la edición DeBOLS!LLO: Torre oeste de la casa Cotehele en Cornualles, Inglaterra, 1830. © Historial Picture Archive

SINOPSIS (de la contraportada)

Él era uno de los hombres más brillantes y seductores de la alta sociedad inglesa hasta que la tragedia le condenó a un mundo de silencio y locura; ella, un alma sencilla y generosa que creía en el poder de la redención. Y esta es una de las novelas de amor más hermosas y originales que se hayan escrito.

Desde que fuera publicada en Estados Unidos, Flores en la tormenta se ha convertido en una de las historias románticas más elogiadas por crítica y público. Es uno de esos libros que, por la intensidad y la belleza con que logra transmitir los sentimientos, despierta la admiración de las mejores autoras del género. Pero, aún más importante, es una de esas novelas que las lectoras no se cansan de recomendar y que año tras año votan entre sus preferidas… porque para ellas Flores en la tormenta es, realmente, un título indispensable y una joya dentro del género.

CRÍTICA

“Flores en la tormenta” se ha convertido en una de las novelas románticas favoritas de todos los tiempos. Veamos por qué.

Al altanero Christian Langland, duque de Jervaulx, le gusta vestir bien y vivir mejor. Además, colabora en investigaciones matemáticas con un señor cuáquero, quien por estar ciego precisa la ayuda de su hija Arquimedea “Maddy” Timms. Maddy no conoce en persona a Christian hasta que presenta públicamente, con su padre, descubrimientos que rompen con la geometría euclidiana.

Poco después, el duque sufrió una especie de ictus. Como no era capaz de hablar o coordinar sus dos manos en tareas sencillas, creían que estaba loco. Lo encierran en un manicomio. Allí es donde Maddy se reencuentra con él, no loco sino enloquecido por el trato que le dan. Esta solterona cuáquera jamás se habría relacionado con él de no ser por las matemáticas, primero, y la enfermedad, después. Se describe de manera bastante creíble el estado de Christian y cómo, poco a poco y con ayuda de Maddy, va recuperando el dominio de sí mismo. Con avances y retrocesos. Está muy lograda la difícil traducción al español de sus pensamientos, cómo capta el discurso de quienes lo rodean y cómo habla él. Un aplauso, por favor, a la traductora habitual de Laura Kinsale, Sra. Eiroa Guillén.

Los propios familiares de Christian presionan. Su madre, bienintencionada pero demasiado religiosa, sólo ve en el estado de su hijo un castigo por su vida de depravación. Sus hermanas y cuñados ansían quitarlo de en medio para manejar la fortuna familiar. Su tía, Lady de Marly, quiere un heredero legítimo para que el ducado no revierta a la corona, importándole bastante poco lo que le pueda ocurrir después a Christian. Y éste, con su carácter orgulloso intacto, recobrando su inteligencia y lucidez, pero incapaz de expresarse como antes, sólo tendrá a su lado a su enfermera cuáquera, y a dos amigos leales.

Christian es el ejemplo perfecto de una de las diez reglas básicas sobre héroes de novela romántica:


9. Los héroes nunca son estúpidos.
Pueden estar encerrados en sus propios cuerpos después de un derrame cerebral, incapaces de hablar claramente o incluso comunicarse en absoluto, pero nunca son estúpidos. La estupidez nunca es heroica. Incluso en su forma más retorcida y oculta, tan disfrazada que no puedes decir que está allí, la inteligencia siempre está presente, como el duque de Jervaulx en “Flores en la tormenta” de Kinsale. Es un calavera dilapidador, depravado hasta las cachas, pero un genio de las matemáticas - por lo que incluso cuando no puede hablar, es brillante- y brillantemente enojado. Cuando Maddy Timms, una tranquila mujer cuáquera, se da cuenta de que él, aunque no pueda hablar, todavía puede pensar, es un romance bañado en angustia, pero potente, entre los mejores que se han escrito, sin excepción.


(“Beyond Heaving Bosoms” de Sarah Wendell y Candy Tan © 2009 by Smart Bitches Trashy Books LLC, ed. Fireside)

Maddy y Christian se enamoran, pero es un sentimiento nacido de la dependencia mutua: no habría surgido si Christian hubiera encontrado alguna otra persona que lo ayudase; tampoco si Maddy no hubiera sentido que hacerlo era una especie de misión divina.

Ella predica con el ejemplo la sencillez en el habla, en el vestir, y en el trato con todas personas. Puede parecer fría y sentenciosa, pero a mí, personalmente, me encantan estos personajes femeninos que intentan vivir de acuerdo a sus convicciones personales, aunque todo se les ponga en contra. Amar a Christian significa no sólo perder la única sociedad que conoce, sino también entrar en una que aborrece.

Con tales protagonistas, no hay que esperar diálogos ingeniosos, ni una gran intriga que te haga devorar las páginas compulsivamente. Los acontecimientos externos no son lo importante, sino las zozobras internas de los personajes, sus intensos sentimientos. El sexo explícito expresa el amor que sienten, pero son escenas muy coherentes con el desarrollo de la historia y con el tipo de personas que son los protagonistas: no encontraréis aquí una mojigata virgen que a los dos días se haya vuelto una fiera sensual.

Además de conseguir el puesto n.º 6 en el Top 100 de 2013, “Flores en la tormenta” fue escogida entre las cien mejores novelas románticas del siglo XX (The Romance Reader, también en el puesto 6). En 1996 y 1998 ganó el premio de los Romance Readers Anonymous al mejor romance de todos los tiempos, y como un All-Time Favourite está igualmente considerado por RT Book Reviews. Ha estado en todos los Top 100 de All About Romance, y en puestos destacados: 15 (1998), 4 (2000), 2 (2004), 5 (2007) y 6 (2010).

Tendrá cosas negativas (no es romántica al uso, la heroína se te puede atragantar, el ritmo resultar lento) pero, para mí, tiene todo aquello de lo que carecen tantas novelas románticas. La historia se narra sin prisas pero sin demoras. Los personajes no son bidimensionales, sino que se resultan personas de los años 1820, y no adolescentes modernos disfrazados de personajes de Austen.

No insulta la inteligencia. Es un desafío intentar entender a Christian, o captar los matices del comportamiento de Maddy en una sociedad tan clasista.

Los conflictos a los que se enfrentan son reales, nada de “estúpidos malentendidos”. Ambientada en torno a 1827-1828, procura reflejar de modo algo más realista de lo habitual, la mentalidad de la gente de aquella época. Los problemas surgen de la propia realidad a la que se enfrentan estas personas. Si vivieran en otro tiempo o lugar, la historia sería otra.

Cuando Jackie C. Horne (Romance Novels for Feminists) aceptó el reto de indicarle a un no lector del género un libro que fuera modelo de novela romántica, le ofreció “Flores en la tormenta” y “A Woman Entangled” de Cecilia Grant (2013). Lo cuenta aquí. El detalle con el que me quedé es que a esta persona le sorprendió que el libro tuviera tan sólida investigación detrás. Y en temas tan diversos como finanzas, el estado de la medicina por entonces, o los demás detalles históricos propios de la época. Hasta preguntó si no lo habría escrito un hombre pretendiendo ser mujer porque, creía, a las mujeres esos temas no les interesan.

Resumiendo: desafiará los prejuicios de quienes lo “saben todo sobre” la novela romántica sin haber leído nunca ninguna. La crítica en All About Romance lo dice: 


“Este es la clase de libro –es el libro – que dar a quien trata sin respeto al género romántico por considerarlo frívolo y nada más que porno suave para mujeres”.


Valoración personal: un clásico imprescindible, 5

Se la recomendaría a: todos los amantes del género novelístico, romántico y no romántico. ¿El problema? Que te la pongan tan por las nubes que luego digas “no era para tanto”. Lo mejor sería leerla sin saber nada por adelantado.

Otras críticas de la novela:

En el blog Novelas Románticas: Críticas, reseñas, opiniones… y en El Rincón de la Novela Romántica, donde junto a la opinión de otras lectoras puede leerse una versión anterior de esta crítica.

Añado dos más que le ponen algún pero al libro y, sin embargo, la recomiendan: Revista Krítica y La Página 17.  

En inglés, destaco dos. Una, la de All About Romance, que empieza así: 


“Si quieres leer un libro que se acerca a la perfección más que cualquier otra novela romántica histórica, entonces coge “Flores en la tormenta”. La historia, el lenguaje, la intensidad emocional: este libro lo tiene todo. Es Laura Kinsale en su mejor forma – o la de cualquier otro, si nos ponemos a ello”.

La otra es de Rakehell

Ficha en la FictionDB.

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 86. Laura Kinsale – The Shadow and the Star / Sombra y estrella (1991)
AAR 89. Laura Kinsale – For My Lady’s Heart /Por el corazón de mi dama (1993)

Ediciones en España:

-       Flores en la tormenta (2006) Plaza & Janés Editores, S.A.
-       Flores en la tormenta (2006) Círculo de Lectores, S.A.
-       Flores en la tormenta (2007 y 2008) DeBOLS!LLO

6 comentarios:

  1. Sólo puedo decir una cosa de esta novela: perfección. Laura Kinsale sabe cómo crear una novela romántica con clase (sólo hay que leer "Sombra y Estrella" para confirmarlo). Documentación, trama interesante, coherencia de los personajes, tanto con sus personalidades como con la época en la que viven...

    Enhorabuena por tu blog, cuyo título me parece acertadísimo. ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario! Laura Kinsale, ¡ah! Otra de mis favoritas, simplemente impresionante en todo lo que escribe.
      Me alegro que te guste el título. Le dí muchas vueltas y cuando creí que se iba a llamar "No todas son rosas"... ¡zas! lo abrevié a lo que ves.
      Algún día escribiré largo y tendido sobre el tema del nombre de este género literario.

      Eliminar
  2. Acabo de terminarla. WOW WOW WOW
    Todavía estoy en las nubes.
    Es que venía de etapa de esas que todas las novelas parecen iguales, llenas de tópicos, predecibles, etc.
    y esta, XD, no sabía para qué lado iba a ir!. Y eso me encanta.
    Y qué final!
    Ante todo quiero agradecerte porque no me animaba a leerla y lo hice por tu crítica. Antes había leído de Laura "Una dulce llama" me costó terminarla. Por ahí era un momento en que prefería novelas más llanas.
    Igual al principio me costó un poquito engancharme. Por prejuicios: no me caía que un genio de las matemáticas fuera juerguista y ladrón de camas. Me los imagino más como los de "The big bang theory" y no me cuadraba. Eso es lo único que no termino de entender en la novela, esa característica de él. Más allá de ue halla sido para justificar el contacto con el padre de Maddy o el comienzo de su mejoría. Pero pensé que iba a desarrollar de otro modo.
    Nuevamente gracias. La disfruté mucho.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Me alegro mucho de que te haya gustado! Es realmente una de las mejores novelas románticas de la historia, en todos los sentidos.
      Admito que yo no tuve problema con el hecho de que este noble diletante fuera aficionado a la matemática. La gente que conozco del ramo matemático/físico son bastante normales, como el resto del mundo, no tienen demasiado que ver con los de Big Bang Theory, aunque frikis hay en todas partes.
      Supongo que durante mucho tiempo y como regla general, sólo gente adinerada o con posición cómoda podía dedicarse a cosas como la elucubración científica que no tenía una aplicación práctica inmediata.
      De Fibonacci a Bertrand Russell, pasando por Leibniz, por ejemplo, siempre pensé que no eran de de familias pobres, sino más bien algo acomodadas. Descartes mismo perteneció a la baja nobleza. Bernoulli era de familia comerciante, y alguno de los grandes matemáticos de la historia fueron hijos de pastores protestantes (Euler, Riemann). Gauss podría ser la excepción, de familia campesina y padres analfabetos. O sea, que sin ser la alta nobleza, siempre he pensado que hace falta un poco de comodidad en la vida para poder tener la cultura, la formación y el tiempo libre que exige este tipo de estudio. Oye, que igual estoy equivocada, pero esa idea mía es lo que hizo que este detalle no me llamase la atención.

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  4. Totalmente de acuerdo,Flores en la tormenta es absolutamente maravillosa y te deja claro que no hace falta un héroe al uso,sino un hombre inteligente que te cautiva,en casi todas las novelas de esta autora,los personajes masculinos tienen alguna tara,los hace humanos y no héroes épicos.Me encanta

    ResponderEliminar