martes, 23 de septiembre de 2014

Crítica: "Por el corazón de mi dama", de Laura Kinsale


Diseño de la portada: Sylvia Sans
Castillo de Eltz, de Domenico II di Quaglio (1787-1837).
© The Bridgeman Art Library

Hoy que cambiamos de estación, parece buen momento para un paseo por el otoño de la Edad Media, a través de esta formidable recreación de la Inglaterra bajomedieval.


DATOS GENERALES

Título original: For My Lady’s Heart
Fecha de publicación original en inglés: 1993
Subgénero: medieval – Inglaterra, 1370
Puesto en la lista AAR 2013: 89

Traductora del inglés en la edición en castellano de Plaza & Janés: Ana Eiroa Guillén © 2008. Ovación y vuelta al ruedo para ella, por esforzarse en conservar algo del sabor medieval en los diálogos. He visto que luego ha traducido a Edith Warton, D. H. Lawrence o Henry James, y me ha hecho preguntarme: si una traducción de calidad, como esta, enaltece el producto, hasta qué punto las malas traducciones que padecen tantas novelistas románticas no estarán hundiendo el género.



SINOPSIS (de la contraportada)

A mediados del siglo XIV, en la corte del Papa en Aviñón, Melanthe de Monteverde, una joven de la alta nobleza salva a un caballero inglés, un muchacho apenas, de la ira injustificada de la Iglesia. Trece años después ella ni le recuerda, pero él, Ruadrik de Wolfscar, no ha podido olvidar a la misteriosa dama a la que entonces, y para siempre, juró fidelidad.

En Por el corazón de mi dama vuelve a brillar el talento narrativo de la autora de Flores en la tormenta.

CRÍTICA

“Por el corazón de mi dama” es una novela histórica ambientada en la Edad Media. La mayor parte transcurre en el invierno de 1370, pues al comienzo se dice que la duquesa Blanca de Lancaster  había muerto el año anterior, y este personaje histórico falleció, por la peste, el 17 de septiembre de 1369.

Un joven caballero inglés acompaña a su esposa hasta la corte papal en Aviñón. Ella tiene visiones religiosas y se empeña en que los dos hagan voto de castidad. ¿Resultado? El joven acaba sin esposa, caballo ni dinero, y a punto de tener un destino aún más cruel. Pero es rescatado –sin ser consciente de ello- por una dama bellísima y más perspicaz que él. Adoptará la figura del andante Caballero Verde, jurando mantenerse célibe y fiel a su dama.

Pasan trece años. El caballero y la dama se reencuentran en la corte del Príncipe Negro en Burdeos (Aquitania). A la dama la corteja Juan de Gante -que sabemos que no se casará con ella porque al año siguiente, aunque no sale en el libro, contraerá matrimonio con la hija de Pedro el Cruel, lo que le convirtió después en pretendiente a la corona castellana.

Melanthe de Monteverde, que así se llama la señora, es una viuda italo-inglesa que ha aprendido a distanciarse de todo, a no revelar sus sentimientos, a que su mano izquierda no sepa en absoluto lo que hace la derecha, por pura supervivencia; a dormir muy poco, incapaz de relajarse, y cuando lo hace, sus ojos están entrecerrados como los de los gatos. Hay quien la quiere ver muerta, y quien aspira a su mano sin tener en cuenta lo que ella prefiera. A su lado mantiene a Allegretto, un guapo asesino adolescente que me recordó al Mordred de la película Excalibur. Su relación da lugar a escenas más bien mórbidas, incluso enfermizas, porque no sabes si se aman o se odian.

Su paladín es Ruck, el Caballero Verde, en realidad sir Ruadrik de Wolfscar. La protegerá incluso cuando descubra que está lejos de ser esa dama ideal que se había imaginado. Regresarán a una Inglaterra fría y desolada por la peste, pasando por diversas peripecias, siempre al borde de la traición y la crueldad, hasta lograr su final feliz.

Se transmite de manera muy creíble la mentalidad medieval: la omnipresencia de la iglesia, las ideas supersticiosas sobre amuletos o hechicerías, el pánico a la plaga (no se sabía cómo aparecía o por qué se iba, o por qué algunos sobrevivían mientras el resto caían como moscas), la inseguridad de los caminos, los terrenos baldíos despoblados por la peste... Y lo imaginativos que debían ser, sexualmente hablando, los manuales de confesores.

No, los personajes no son personas modernas disfrazadas en un escenario de cartón piedra. Sus preocupaciones y creencias, su esquema del mundo suenan muy medievales.

Esta magnífica novela me ha dejado totalmente apabullada. No se parece a nada que haya leído antes dentro del género. Mientras me sumergía en esta verosímil reconstrucción de la época tardomedieval, me acordaba de El otoño de la Edad Media de Huizinga, y de la novela El bosque de la larga espera de Hella Haasse. Cuando François Villon cantaba a las damas de antaño, es fácil imaginarse a una princesa como Melanthe. Pensé en aquellas ricas nobles medievales, víctimas potenciales de raptos o ataques, y en las que tuvieron que luchar en un mundo de hombres con las armas a su alcance, ganándose la animadversión de los cronistas masculinos. No sólo en la archifamosa Leonor de Aquitania en el siglo XII, sino también en personajes como Beatriz de Provenza en el XIII o la reina Isabel de Baviera-Ingolstadt en el XIV.

A esta generación del Príncipe Negro perteneció Geoffrey Chaucer, aunque en este libro muchas escenas evocan más bien la terrible imagen que Boccaccio ofrece de la peste en Florencia, al principio del Decamerón. Algunos aspectos de Sir Gawain y el Caballero Verde sirven de inspiración a la autora.

Cuenta Kinsale que hay un manuscrito de esta novela en el que todos los diálogos aparecen transcritos en inglés medieval (Middle English), aunque luego lo aligeró un poco para el consumo moderno. Vamos como si Frank Baer hubiera puesto a los personajes de El puente de Alcántara a hablar en plan Cantar de Mio Cid. Cosa que no hizo.

Esta novela consigue el máximo logro de la ficción: trasladarte a otro mundo. Sólo que no es un mundo agradable. Es la Europa diezmada por oleadas de peste, congelada en el frío invernal a comienzos de la Pequeña Edad de Hielo.

Estilo opulento... Época de desesperación... Tono general de dureza… Si alguna vez la definición DRAE de “novela rosa” es flagrantemente inadecuada, es esta. Por el corazón de mi dama no tiene nada que ver con las ligeras fantasías pseudohistóricas tipo Julie Garwood o Johanna Lindsey. Yo la relaciono más con la novela histórica a secas, no con la romántica; para entendernos, más con un edhasa tapa dura que con un harlequín rústica.

El público del género está dividido. O la aman o la odian. Muchos disfrutamos de esta novela; a otros, en cambio, es la que menos les gusta de Kinsale, se les hace pesada o simplemente es un “no la terminé”. Hay un problema –creo yo- de casting lector. A muchos aficionados de romántica les puede parecer difícil, y la prota, insoportablemente fría y antipática. A los aficionados a la novela histórica Edhasa les puede resultar un desperdicio tanta recreación y talento narrativo para contar “una simple historia de amor”.

Pero bueno, yo como Umbral, hablo de “mi libro”, de mi experiencia. Disfruté de la novela de cabo a rabo. Tanto, que me lancé a comprar la continuación, Shadowheart, en inglés, aunque se ha publicado en español este mes de septiembre con el título de Corazón en sombras. A la fuerza será más dura y sombría, teniendo como protagonista a Allegretto, el inquietante asesino.

Valoración personal: extraordinaria, 5

Se la recomendaría a: todos los amantes de la novela histórica de ambientación medieval.

Otras críticas de la novela:

En español, le han dedicado crítica el blog Novelas Románticas: Críticas, reseñas, opiniones… y Mi condado literario, además de la página El rincón de la novela romántica

En inglés, tiene crítica en Gossamer Obsessions, All About Romance y Dear Author

Como es habitual, enlace a la ficha en FictionDB.

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 06. Laura Kinsale – Flowers From The Storm / Flores en la tormenta (1992) 
AAR 86. Laura Kinsale – The Shadow and the Star / Sombra y estrella (1991)

Ediciones en España:

-       Por el corazón de mi dama (2008) Plaza & Janés Editores, S.A.
-       Por el corazón de mi dama (2009) DEBOLS!LLO

P.D.: Escribí esta crítica hace meses. En mi planificación, iba a aparecer el 1.º de agosto. Pero me entristecía tanto despedirme de Kinsale en este desafío AAR, que lo he ido posponiendo. Saber que me quedaba hablar de esta novela me reconfortaba extrañamente. Sin embargo, no lo puedo dejar más, tengo que soltarla, y el comienzo del otoño me pareció un buen momento para esta novela ambientada en el “otoño de la Edad Media”.

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