miércoles, 29 de noviembre de 2017

Crítica: “Beginnings and Ends”, de Suzanne Brockmann

Relato corto de los Troubleshooters, se coloca cronológicamente entre el 16 y el 17. 
De nuevo, Jules y Robin siendo ellos mismos, adorables.
 

DATOS GENERALES
Título original: “Beginnings and Ends”
Fecha de publicación original en inglés: junio de 2012
Subgénero: contemporánea
Parte de una serie: Troubleshooters #16.1

SINOPSIS (Según Fiction DataBase)
Relato corto, disponibles exclusivamente en digital. Brockmann regresa con dos de sus personajes más apreciados del mundo de los Troubleshooters: Jules Cassidy y su esposo, Robin.
Después de años interpretando al atormentado actor Joe Laughlin en la exitosa serie de televisión Shadowland, la estrella hollywoodiense Robin Chadwick Cassidy está preparado para un cambio. El personaje de Joe encarna los demonios reales del pasado de Robin – su problema con su sexualidad, su batalla contra el alcoholismo – y representando el papel ha pasado factura en su vida personal. El esposo de Robin, el agente del FBI Jules Cassidy, se ha dado cuenta de la tensión y hará lo que haga falta para hacer feliz a Robin. Y lo que Robin tiene en mente transformará para siempre su carrera, su matrimonio y su familia.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No, no entraría entre los mil o dos mil mejores relatos románticos. Lo único que la beneficia es que forma parte de la serie Troubleshooters, que está considerada en el Top 100 de romántica por la encuesta de NPR en 2015.

CRÍTICA

Como en mi lectura de los Troubleshooters intento seguir el orden de cronología interna de las historias, toca hoy hablar de este relato corto.
Es verdaderamente muy cortito, no llega a las cuarenta páginas, y está disponible sólo en digital. Así que tampoco puedo extenderme mucho, porque si no os cuento toda la historia.
Y a mi no me gusta destripar.
Este relato se centra en dos de los personajes más queridos de la serie, el agente Jules y su marido, el actor Robin. Es verdad que a mí me gusta más Jules. De Robin siempre desconfío porque es el tipo de persona a la que nunca creería en la vida real.
La cosa es que este actor cuando estaba en el armario le daba mucho a la bebida. Era un auténtico alcohólico. Así que después de proclamar que era gay, tuvo que superar esa adicción.
Le ofrecieron un papel en una serie de esas que se ve que el guionista se estrujó mucho las meninges: actor gay que está en el armario y es alcohólico.
Pero el estar interpretando a este tipo, este personaje tan “inspirado” en su propia vida, le cansa, le agota, a veces le exige demasiado porque este Robin es del método, a lo que se ve, y construye el personaje de dentro a afuera.
Bueno, y aunque no fuera del método, como le hacen tan clavadito a sus experiencias pasadas, es imposible que no le cause tensiones internas.
Su marido sobrelleva con paciencia que el otro se traiga el personaje a casa. Apoyo total y tal y tal.
Llega un momento en que Robin no quiere seguir soportando más esta historia y decide dar un giro tanto a su carrera profesional como a su vida familiar. Y no sigo más para no destripar todo el argumento.
Como siempre, Jules adorable.
La historia te la cuentan en capitulitos (todo muy breve, claro, la extensión no da más de sí) en que se alternan la historia de Joe Laughlin, el personaje de la serie de ficción, y la personal de Robin. Para mí, ese pasar del plano de la ficción televisiva al de la realidad en carne y hueso es lo más interesante de este cuento.
Lo demás, bueno, estuvo bien ver de nuevo a personajes tan queridos. No me siento particularmente encantada con las opciones que adoptan al final de la historia, pero vamos eso es algo personal y tampoco entro en ello por si alguien quiere leerlo.
Y nada más. Es muy poquita cosa. Está bien, pero tampoco para tirar cohetes.
Oye, que estoy terminando ya esta serie de los Troubleshooters, me doy cuenta. Creo (aunque esto tendré que comprobarlo luego) que solo me quedan otros relatos cortos de mayo de 2013 y la novela larga que salió este verano, Some Kind of Hero. Me encanta cuando veo que me he hecho un propósito (asequible, eso sí) y puedo conseguirlo. Siento que ya es la hora de terminar esta serie.
Me noto cansada respecto a ella. Estos últimos libros se me emborronan en la memoria y no he recuperado el entusiasmo que despertaron los primeros o la historia de Alyssa y Sam.
Ya lo digo, que en cuanto meten niños, es el beso de la muerte de cualquier serie.
Valoración personal: pues bueno, pues vale, 3

Se la recomendaría a: quienes quieran leerse todos los Troubleshooters.

Otras críticas de la novela:
No he encontrado críticas de esta historieta ni en español ni en inglés, así que me limitaré a poner enlace a Good Reads, con puntuación 3.9 la última vez que miré. 

2 comentarios:

  1. Yo confieso que a mi este tipo de entregas (porque la verdad, no hay much historia) me cansan un poquito. Son como papilla para l@s mas fanatic@s lector@s de una autora: "Y ahora vamos a visitar a fulanito, para que esten segur@s de que el final feliz es permanente".

    Y, generalmente, la visita con fulanito es blanda y sin interes.

    Sin decir mucho, estoy de acerdo contigo en relacion a las decisiones que Jules y Robin toman al final.

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    1. Sí, ciertamente tienes razón, estas son cosas sólo aptas para fans. Además, resultan caras para el número de páginas.
      Es curioso lo que dices, que lo hacen para que esten segur@s de que el final feliz es permanente. Es algo que suelen hacer en las series, meter con calzador a protagonistas de entregas anteriores y se nota demasiado.

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