domingo, 24 de septiembre de 2017

(Casi) Treinta años de… “Odio en el Paraíso”, de Sandra Brown

La novela que marca el giro en la carrera de SB. De lo mejorcito que ha escrito. Parece que por ella no pasan los años.

Ed. Warner, 1991

DATOS GENERALES
Título original: Slow Heat in Heaven
Subgénero: contemporánea
Fecha de publicación original en inglés: mayo de 1988

SINOPSIS (de la contraportada)

Un hervidero de pasión prohibida, traiciones. Y repentino deseo, bienvenido a Heaven…
SCHYLER CRANDALI, la hija adoptiva del hombre más poderoso de la ciudad. Huyó con el corazón roto, pero regresó como una mujer que sabía exactamente lo que quería... CASH, sensual, arrogante, y misteriosamente complejo. Ningún hombre ha intrigado más a Schyler ni ninguno era más peligroso para que ella lo amara… TRICIA, la bella hermana menor de Schyler. Sus crueles mentiras son la punta del iceberg de su malicia… KEN, el apuesto marido de Tricia. Casarse con la hermana equivocada fue sólo su primer error... JIGGER, un chulo y un rufián. No es el único villano en esta sudorosa e hirviente ciudad sureña. Porque una crisis ha traído a Schyler Crandall de vuelta a casa, a una familia en conflicto, un imperio maderero al borde del desastre, y los pecados que hacen que Heaven arda bien caliente,… y a punto de explotar.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Decididamente, ¡sí! Aparece en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, en el puesto 244. Cuando The Romance Reader escogió las cien mejores novelas románticas del siglo XX, Slow Heat in Heaven apareció en el puesto 64. Aparece en otras listas de las mil mejores, así en esa lista que yo encontré en Book Binge, pero cuyo origen exacto desconozco, está la 369, y en la página web RomanceNovelsMe, la 485. En España también gusta, hasta el punto de que El rincón de la novela romántica la incluye en su “ajuar de la lectora romántica”. Es la favorita de muchos lectores. No os podéis hacer a la idea la de veces que, a lo largo de los años, la gente, cuando menciono a Sandra Brown, recuerda esta novela.

CRÍTICA
1988 fue el año decisivo, en que Sandra Brown, en estado de gracia, volvió a intentar lo de la novela larga. Y esta vez acertó de pleno.
La historia es muy de culebrón ochentero. Schyler Randall ha regresado a su hogar, Belle Terre, un casoplón en los bayous de Luisiana. Un ambiente tan bochornoso y húmedo como el tono general de la novela.
Siempre fue la favorita de su padre, pero cuando Schyler sufrió el mayor golpe de su vida, pues su novio (Ken, un flojo) se casó con su hermana (Tricia, un bicho), aquel hombre adorado, lejos de apoyarla, le dijo que sí, que lo mejor es que se fuera.
La doble traición la hicieron irse a Londres, donde ha vivido todos estos años junto con Mark, otro expatriado con problemas familiares.
Pero su padre sufre un ataque al corazón y Schyler tiene que regresar urgentemente. Un vistazo a Belle Terre y se da cuenta de que ese es su verdadero hogar, donde ella se siente realmente a gusto. La situación en la que se encuentra es realmente difícil: su padre entre la vida y la muerte, el negocio familiar (una empresa maderera) cerrado, su cuñado y su hermana con problemas,… Y para rematarlo, Cash Boudreaux.
Cash Boudreaux es uno de esos héroes de romántica inolvidables, amado y odiado a partes iguales. Sí, todo lector de novela romántica con un poco de solera reconoce su nombre, como los de Derek Craven, Alex Markov o Clayton Westmoreland. La peña está dividida entre fans y detractores, así que es más como Westmoreland que como Craven.
No me lo invento, que El rincón de la novela romántica le dedicó una entrega de sus“Personajes controvertidos", para que la gente opine. Yo dejé allí mi opinión y no voy a repetirme.
Debería odiarlo hasta la punta de mis feministas gafas violetas.
Pero no es así.
Cash es héroe del tipo pedernal. Hijo no matrimonial de una cajún, vive en una cabaña en los pantanos, se mueve en una piragua y aunque trabaja en la empresa forestal de Crandall, tiene otras actividades secundarias de interés como por ejemplo ser algo curandero y tirarse a todo lo que lleve faldas.
Sinuoso como una serpiente, estuvo en Vietnam y eso no le mejoró el carácter. Borde y seco hasta decir basta, no se compromete con nadie.
Un personaje que Sandra Brown ha sabido pintar de manera muy coherente, consigo mismo y con ese paisaje de luz y sombras que son los bayous.
Schyler coge las riendas de la situación, tanto en la casa como en el negocio. Y se siente apasionadamente atraída por Cash, a quien también necesita por temas laborales. Una de esas relaciones amor-odio que Sarah Wendell describe como “te odio, pero no puedo dejar de pensar en ti, maldita sea”.
Cash, con un enorme resentimiento, y no dejando ver lo que piensa o siente, hace lo que quiere en cada momento, aunque es de esas novelas en las que tú intuyes que está totalmente colado por Schyler.
Aunque no se lo dirá.
No cederá un ápice.
Si ella le acusa de algo, aunque sea injustamente, no le dirá nada.
O le soltará el peor comentario del mundo: “tenía que haberte violado cuando pude”.
Serás chulo, antipático y borde,… más áspero que el papel de lija. Sí, es uno de esos héroes que no cree en el amor y dice estar luchando sólo por sí mismo… Mientras tú sospechas, que en el fondo, sus sentimientos son intensos y profundos, y no deja en todo momento de velar por aquellas cosas (y aquellas personas) a las que, decididamente, ama a pesar de todo.
Schyler es una heroína envidiable, también. Bien firme, en cuanto ve que las cosas están mal, se pone a enderezarlas como puede. Con su padre intenta ser paciente, comprender qué ha ido mal, qué hizo ella para que su padre dejara de quererla. En su relación con Cash, no se engaña en ningún momento: cuando siente deseo y desagrado, lo reconoce; cuando es deseo y amor, también.
Francamente, me parece la más equilibrada de toda esta jungla de personas excesivas, con pasiones desbordantes y sí, también intrigas variadas.
No puedo resumir el denso ambiente de toda la novela, pero imaginaros toda la serie Dallas comprimida en casi 500 páginas, y más o menos os haréis a la idea. Hay alcohol, violencia, traiciones, vuelan algunos tiros, y los distintos hilos argumentales secundarios te mantienen pegada a la página. Hay una palabra en inglés para definir este delirio enloquecido, crazysauce, y le va a estos novelones como anillo al dedo.
De todas las tramas secundarias, quizá la que más me gusta es la de Gayla y Jimmy Don, bien triste, resulta tan conmovedora,… Han sufrido tanto estos dos (ella prostituida, él en la cárcel)… que sientes que esta gente existe de verdad y que se merecen un final feliz.
En las novelas con suspense, es decisivo tener un buen malo, un villano que funcione de verdad, creíble y perverso, de manera que meta miedo y al tiempo, haga crecer la estima por el héroe o la heroína que sean capaces de derrotarlo. En Jitter, un proxeneta, organizador de peleas de perros e hijodeputa certificado, tienes todo eso y más.
Schyler tiene los ovarios de enfrentarse a él. Cash es uno de los pocos que le amedrenta. Y su final,… es merecido y truculento, pero no lo voy a destripar porque es,… vaya, imaginativo. Con esto creo que Sandra Brown confirmó que tenía mano para el suspense romántico.
No sé cuántas veces habré leído esta novela. La he vuelto a releer para hacer esta crítica. Es de las pocas que tengo en dos versiones, en inglés y en español. Esto os da una idea de lo mucho que me gusta. Es una de mis favoritas de todos los tiempos, que cojo con la seguridad de que me voy a volver a sentir apasionadamente inmersa en un mundo bochornoso y cruel, con personajes excesivos, y un ritmo en la narración creciente, en deseo, en violencia, en todo,… hasta que estalla, no, de verdad, estalla literalmente.
El final, como suele ocurrir con las de Sandra Brown, es abrupto. Nada de epílogos. Nada de largas conversaciones explicando el cómo y el porqué de su enamoramiento.
No, Sandra Brown es del tipo Han y Leia (“Te quiero”/”Lo sé”, and that’s all folks!”).
Esta es una de las críticas más largas que me ha salido y podría seguir hablando del libro bastante más. Pensaba recortarla, pero casi que la dejo así, para que se vea que en este libro no soy nada imparcial.
La recomiendo totalmente.
Con una advertencia.
No, bueno, dos.
Primero, te tienes que dejar llevar por el toque totalmente desquiciado, improbable y excesivo. No, de verdad. Eso de suspender la incredulidad es imprescindible cuando te enfrentas a uno de estos culebrones. Si no, todo es bastante ridículo.
La segunda es: no la leas si lo tuyo son las historias “dulces y entrañables”, porque aquí hay escenas duras, violencia, mentiras, traiciones y unos protagonistas berroqueños.

Valoración personal: excepcional, 5.

Se la recomendaría a: todo el mundo, aunque sea para que luego digan lo detestable que es Cash.


Otras críticas de la novela:
En El rincón de la novela romántica aparecen tres críticas, ya todas les gustó, aunque el final les parece un poco brusco, acorde con la personalidad de Cash, sí, pero agradecerían un poquito más.  
En A la cama… con un libro le dan 4 gandys, y describen a Cash como “más bruto que un bocadillo de esparto”.
Por poner una opinión negativa, que de toda hay en la viña del Señor y me gusta ser imparcial en estas cosas, en Sweet Addiction Book Club no gustó, la puntúan 2/5
En inglés, encontramos la crítica de Kelsey Rolfe, que considera que Schyler se merecía alguien mejor que Cash.
Resumen/crítica detallado lo tenemos en AllReaders.
Y como es de las antiguas, dejo también enlace a Good Reads, donde tenía 4.02 estrellas la última vez que miré. 
En Smart Bitches Trashy Books publicaron un artículo firmado por Elyse, fan de SB, “Old Skool vs New Skool Sandra Brown”.

 
Esta es la espantosa portada que le pusieron en español. 

8 comentarios:

  1. Estoy contigo en TODO lo que dices. Esta novela es mi favorita de Sandra Brown y por la que seguí leyendo sus novelas para ver si encontraba la misma emoción. Me pasa lo mismo con Cash. Objetivamente no es mi tipo en absoluto: es borde, bruto, malhablado... pero obras son amores y no buenas razones. Y sus obras hablan por él. Es el sostén de Schyler para devolver la empresa al lugar que ocupó en el pasado y quien la cuida a su áspera manera.
    Schyler es un personaje femenino que me encantó. Su fuerza, su sinceridad, su lealtad,... Y la ambientación es total. Cuando la releo, que yo también lo he hecho varias veces, me siento transportada a esos pantanos y bosques.
    Yo tengo la edición de la editorial Vidorama y la portada también dejaba mucho que desear, pero la hojeé un poco y ya se vino conmigo a casa. Está en la balda de FAVORITOS de la estantería.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Me gusta ver que no soy la única entusiasta de esta obra. Creo que sigue siendo mi favorita de SB de todos los tiempos. No sabía que había edición Vidorama. He mirado por internet a ver cómo es esa portada y no me parece mucho mejor que la viejuna mía. Es que no transmiten para nada de lo que va el libro.

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  2. Pues sí, me gustó bastante, la verdad. Ella me cargó un poco, lo reconozco, y él... Bueno, debe vivir con mis propias contradicciones, que implican ser feminista y que luego se me vuelen las bragas con estos personajes. No con todos, obviamente, pero Cash me gustó muchísimo, esa rudeza me pareció justificada y la verdad es que siempre intuyes que no es un cabrón. La verdad es que he leído muy poquito de Sandra Brown pero me gusta su modo de narrar y sus personajes duros.
    He disfrutado muchísimo con tu reseña y tus opiniones, Bona, se nota que te encanta esta novela.
    Besotes!

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    1. Sí, es de los libros que hay que leer sin las gafas violetas.
      Sí, abundan en sus novelas los tipos "papel de lija", unos más logrados y otros insoportables.
      Me encanta que se note mi entusiasmo. Cuando un libro es de esos que no te cansas de leer, tampoco te cansas de hablar (o escribir) sobre ellos.

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  3. No puede ser peor que Clayton Westmoreland que es un psicópata. Una pregunta importante que surge de la portada en español: Cash es rubio?

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    1. Yo siempre me lo imaginé moreno de verde luna, pero de hecho tiene melena castaña y ondulada. Lo dicen en el capítulo 6: The light picked up strands of gold in his long, brown, wavy hair, que podría traducirse como "La luz iluminó mechones dorados en su ondulada melena castaña".
      Sin embargo, en mi traducción española se lee "La luz iluminó mechones de pelo dorado en su larga melena ondulada", o sea, pasaron de traducir el "brown"="castaño".

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  4. Hola!! primera vez que comentaré en tu blog, aunque, créeme, no es la primera vez que leo una crítica tuya. Este libro me lo leí hace ya unos años sin ninguna expectativa, simplemente estaba buscando una lectura con la cual matar el tiempo y BANG, sorpresa sorpresa. Si, Cash es un poco odioso (el eufemismo) pero me encanta así, osea... no todos los protagonistas tienen que ser o encantadores o misteriosos (muy vistos ya para mí). Una sorpresa
    (al menos para mi) fue ver sus verdaderos sentimientos hacia Cotton casi al final del libro (me exasperó y me gustó a partes iguales el hecho de que él al final no explicara más eso) me dejó literalmente loca, releyendo esa parte varias veces jajajaja y el final... Dios, Cash saca su lado "blando" y eso fue suficiente, sin epílogo (como lo mencionas) sin nada más que nuestra mente volando al imaginar que sucede después.

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    1. Pues bienvenida y sientete libre de comentar o no, como te apetezca, esto es un mero entretenimiento. Agradezco tu comentario, y es verdad lo que dices, esa escena con Cotton es muy intensa y se te queda en la cabeza. En lo emocional, muchas veces Sandra Brown es así de contenida, y funciona, oye... normalmente.

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