sábado, 11 de febrero de 2017

Crítica: “Inmunidad diplomática”, de Lois McMaster Bujold



Una de suspense verdaderamente buena, la que más me ha gustado de la saga hasta la fecha

DATOS GENERALES

Título original: Diplomatic Immunity
Subgénero: ciencia ficción / thriller
Fecha de publicación original en inglés: 2002

Parte de una serie: #17 de la Saga Miles Vorkosigan por cronología interna, #13 por fecha de publicación

Edición en español: Inmunidad diplomática
Traductor: Rafael Marín Trechera
Edición: 1.ª edición, 1.ª imp. 09/2003
Publicación: B (Ediciones B)
Colección: Nova, 165

SINOPSIS (según la Casa del Libro)
Miles y su esposa Ekaterin regresan de un viaje de luna de miel largamente postergado. En casa les espera el nacimiento de sus dos primeros hijos (desarrollados como es costumbre, en un útero artificial), pero el nuevo y flamante Auditor Imperial recibe un mensaje del Emperador Gregor Vorbarra: una flota de Barrayar ha sido detenida en la Estación Graf, un miembro de la escolta ha desaparecido, ha sido asesinado o ha desertado, y el conflicto diplomático no ha hecho más que empezar. Miles debe interrumpir su regreso, acudir a la Estación Graf: el mundo de los cuadrumanos, los seres modificados genéticamente para tener cuatro brazos y trabajar en condiciones de gravedad cero, a quienes Leo Graf, un competente ingeniero de soldadura, ayudo a lograr su emancipación de la explotación y esclavitud a que les tenia sometidos Galac-Tech.
Cuatro premios Hugo, dos Nebula y dos Locus es el bagaje que ha obtenido ya la amena y divertida serie de aventuras protagonizada por Miles Vorkosigan. Lois McMaster Bujold es ya, sin ninguna duda, la más popular autora de ciencia ficción de aventuras de la última década. Y la serie Miles Vorkosigan, una diversión segura e indiscutible.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No, porque NO es novela romántica. Pero a este libro, como el resto de la serie, he llegado a través de las páginas web de novela romántica. Así, All About Romance considera que toda la serie en su conjunto es merecedora de ser considerada DIK A, es decir, libros que te llevarías a una isla desierta. Ese artículo, sin embargo, llegaba justo hasta el momento anterior a esta Inmunidad diplomática. La comentarista tenía la impresión de que A Civil Campaign (Una campaña civil) era la última de la serie. Es evidente que no ha sido así, y aún en 2016 se siguió publicando.

CRÍTICA
¿Sabes de estas novelas que tienes que apagar la luz porque te has de levantar mañana temprano y sin embargo no puedes parar hasta ver qué pasa después? ¿De esas que tienes que ir a una comida familiar y las metes en el coche y las lees en el corto trayecto hasta el restaurante?
Pues para mí, Inmunidad diplomática ha sido así.
En esta novela encontramos a Miles y Ekaterin en su luna de miel. Están de vuelta hacia Barrayar, pues quieren llegar a tiempo al nacimiento de sus hijos. Sí, porque en esa sociedad están mucho más avanzados, y utilizan replicantes uterinos para hacer los niños, nada de hacer sufrir a la mujer cuando hay alternativas mejores.
Sin embargo, sus planes se ven interrumpidos por un encargo urgente del emperador para su Lord Auditor Vorkosigan: tiene que dirigirse a la Estación Graf, donde una flota mercante, y su protección militar barrayarana han sido retenidas por los cuadrúmanos.
Es un conflicto en el que las habilidades de Miles serán especialmente necesarias, pues se trata de que allí nadie dispare a nadie, y puedan recuperarse las mercancías, las naves, y a los militares con los menores costes posibles.
Cuando Miles llega, primero tiene que enterarse un poco de lo ocurrido, hablando con las autoridades locales (los cuadrúmanos) y con los militares de Barrayar. Al parecer, un militar barrayarano ha desertado, ennoviado con una cuadrúmana, y la cosa se ha liado tanto, que una operación rescate fallida ha terminado con unos cuantos cuadrúmanos atacados y un puñado de militares de Barrayar en la cárcel de la Estación Graf.
Pero Miles se da cuenta de que en realidad hay que dar un paso hacia atrás, con la desaparición anterior de otro militar, Solian. ¿Ha desertado? ¿Lo han matado? ¿Tiene algo que ver con el lío que han montado los enamorados?
Así que tenemos una de suspense sobre la desaparición de un militar, un poco de diplomacia a ver cómo se puede rescatar a los militares y hacer que al enamorado no le vayan peor las cosas.
Pero esta investigación, que en principio parece poca cosa se va complicando y ramificando de tal manera que acabamos en el terreno del thriller, de una amenaza generalizada que puede afectar a millones de vidas. Sólo el ingenio de Miles puede desentrañarlo, y resolverlo con bastante ayuda, de todos, los militares barrayaranos y los cuadrúmanos, quienes en su rinconcito de la galaxia están poco acostumbrados a estas cosas violentas de crímenes, conspiraciones, y enfrentamientos entre los dos grandes imperios, Barrayar y Cetaganda.
No cuento más, porque aquí lo apasionante es ir descubriendo, junto a Miles, por dónde van las cosas. Baste decir que en la Estación Graf Miles se encontrará con “viejos amigos y nuevos enemigos” como dice la solapa de mi libro en inglés, “tensiones raciales, mentiras y engaños, desapariciones misteriosas, y un secreto letal con consecuencias aún más amplias de lo que Miles pueda anticipar: una carrera contra el tiempo por la vida, frente a una muerte que acecha en horrorosas formas nuevas”.
O, como dice en el subtítulo, A Comedy of Terrors, “una comedia de los terrores”.
A diferencia de otros libros de la saga, que remoloneaban el primer tercio y luego te metían en una montaña rusa de tensión de la que no podías salir hasta terminar el libro, aquí me atrapó desde el minuto uno. Tenía que seguir leyendo conforme se iban desarrollando los acontecimientos. Iba de sorpresa en sorpresa. Es curioso, aquí lo que resulta más lento o anticlimático es el final. Otros críticos han tenido problemas con él, lo entiendo, pero a mí reconozco que no me molestó.
Esta novela puede leerse, creo yo, de manera totalmente independiente de los otros de la serie, porque es una narración de suspense, un misterio a resolver que se abre y se cierra en él mismo. No obstante, para que sea más fácil entender algunas cosas, ayuda haber leído Cetaganda y En caída libre.
Es curioso que Cetaganda fue la primera novela larga de esta serie que verdaderamente disfruté. Creo que fue también por el formato de misterio por resolver. Ya dije entonces que me gustaba aquel libro “por las mismas razones que a otros les disgusta: es una de suspense para averiguar quién es el culpable de un crimen y qué complot se está tramando, y no hay batallitas espaciales ni mercenarios de por medio”. Con la diferencia de que Miles, ahora, no se dedica a arriesgar de una manera tan inconsciente la vida de los demás. Es más maduro, más responsable, y en calidad de Lord Auditor sobre todo lo que tiene que hacer es escuchar, intentar desentrañar lo que ocurre y dar las órdenes justas pero absolutamente imprescindibles, como Voz del Emperador.
Yo no sé si es que la leí inmediatamente después de En caída libre, que me costó tantísimo acabarla, pero esta novela, por contraste, me ha parecido perfecta. El argumento, bien trabado. Los personajes, caracterizados con cuatro notas que ponen de relieve sus distintas personalidades sin necesidad de largas explicaciones. Y, sobre todo, el humor, ese sarcasmo tan propio de Cordelia Naismith que ahora ya definitivamente ves en su hijo y, sobre todo, en la voz de la autora.
No es novela romántica en el sentido de que lo central es sobre todo el suspense. Y aunque hay dos parejas de enamorados (cuadrumanas con downsiders) no es su historia la que se está contando aquí, aunque sufras con ellos y quieras que tengan su final feliz.
Una novela totalmente recomendable si te gusta el suspense y los misterios, aunque se desarrolle en el espacio. Eso es lo de menos.
Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: todos los aficionados al suspense y a la ciencia ficción.

Otras críticas de la novela:

Como es un clásico, tiene página en la wikipedia.
En español, sólo he encontrado la crítica de Rescepto indablog no le entusiasmó, aunque no le parezca mala. 

“Es ágil y convenientemente enrevesada, pero carece de frescura (y comete un error fatal: ata todos los cabos sueltos a cien páginas del final, convirtiendo los últimos capítulos en un epílogo excesivamente largo)”. 

Esto pone en evidencia que cada lector somos un mundo, y que el libro que le encanta a uno, le parece flojo a otro.
En inglés, tenemos la crítica que escribió Jo Walton sobre Diplomatic Immunity “Just My Job”. Le encantó, lo leyó quedándose sin aliento,… pero tampoco le gustó la forma en que resolvió el final.
A Nicki Gerlach de SF site le gustó, aunque no sea uno de sus favoritos en la serie.
Publishers Weekly le hizo en su momento una starred review.

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