domingo, 22 de enero de 2017

Crítica: “Ni siquiera por amor”, de Sandra Brown



Tópico harlequinero: triángulo amoroso. Una mujer dividida entre el sofisticado millonario (europeo) y el sensual macizorro (estadounidense).
Warner Books, mayo 2003
Jackie Merri Meyer & Elaini Kokkinos
Fotografía de portada: Digital Stock


DATOS GENERALES

Título original: Not Even For Love
Subgénero: contemporánea/Genérica
Fecha de publicación original en inglés: julio de 1982
Pseudónimo: Erin St. Claire
Serie: Mills & Boon Desire (MD) / Silhouette Desire (SD) - 7

Traducción española:
Título: Ni siquiera por amor
Traductora: Elena Rufas Yuste
1.ª edición: 09/1987
Editorial: Harlequin Ibérica
Colección: Tentación,133


SINOPSIS
Aparentemente, Jordan Hadlock lo tiene todo. Un gran trabajo en la parte antigua de Lucerna, Suiza. Un rico y famoso empresario, Helmut Eckherdt, quiere casarse con ella. ¿Qué más puede pedir?
Reeves Grant aparece refugiándose de un repentino aguacero, pero la auténtica tormenta se produce dentro de Jordan y la pasión que comparten esa noche. A la mañana siguiente, él desaparece sin dejar rastro.
Aún afectada del encuentro, Jordan ejerce de anfitriona en una espléndida cena de Helmut. Y recibe dos sorpresas. Helmut anuncia que se van a casar, y en ese momento ella descubre a Reeves Grant sacando fotos del acontecimiento y de la nueva “prometida”.
Reeves Grant, fotógrafo periodístico, está haciendo un reportaje sobre Helmut, a menudo sólo a unos centímetros de ella. Reeves le recuerda todas las emociones que sintió en una noche especial, y que no puede evitar revivir cada vez que él está cerca.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No, la verdad.

CRÍTICA
Esta es una de esas novelas que compré en su momento y me gustaron. Hice una crítica para El rincón de la novela romántica en 2012 y más o menos la mantengo a día de hoy.
Pensé que no estaba traducida, pero sí, Harlequín la publicó en 1987. ¿Habrá algún ejemplar de esta novela en algún desván de la abuela?
Estamos en 1982, el mismo año de su debut como escritora. Ya he hablado aquí de otras novelas suyas que, con el pseudónimo de Rachel Ryan, escribía para Candlelight. Pero también usó el de Erin St. Claire, para otra editorial, Silhouette. La línea Silhouette Desire, de la que esta novela es el número 7, reunía a los romances genéricos o de serie más subidos de tono de la editorial Silhouette. Warner Books la reeditó en tapa dura en 2003.
El libro empieza con una lujosa fiesta que se celebra en una isla privada en el lago de Lucerna (Suiza). Ricos y famosos de Europa y Estados Unidos se reúnen en casa del rico empresario Helmut, beben champán y se lucen paseando por su salón decorado con frescos y dorados. Ejerce de anfitriona Jordan, una joven estadounidense morena de ojos grises, vestida espléndidamente con un blanco Dior ajustado que deja un hombro al descubierto. Sí, son los estilismos de la época, y que no se diga que una heroína de Sandra Brown va descuidada.
Jordan recibe a los invitados con elegancia y cortesía. De repente su mirada se cruza con un hombre que la contempla con escépticos ojos verdes. Se queda helada al reconocerlo.
¿Por qué? Bueno, porque ya se conocen, obviamente. La cosa fue como sigue. Jordan regenta un quiosco de prensa inglesa. El día anterior, en pleno aguacero, Reeves llamó a su puerta buscando refugio. Era la única luz que brillaba en la oscuridad.
Reeves, calado hasta los huesos en plan “mister camiseta mojada”, y Jordan trémula, se echan un vistazo.
Es “deseo mutuo a primera vista”. A Jordan le gusta lo que ve. Y él se da cuenta.
Se insinúa abiertamente. Ella no dice que no. Lo que sigue es una noche dulce y apasionada.
Por la mañana, él se ha ido. Cuando vuelve, Jordan no abre la puerta. Ya tuvo un matrimonio infeliz, no quiere que otro hombre se lo haga pasar mal. Por eso ha mantenido a distancia a Helmut. Y aunque no se explica muy bien cómo ha sido capaz de tener un rollo de una noche, confía en no volver a ver al macizo nunca más.
Así que se sorprende mucho al encontrarlo en la fiesta.
Pero tiene su explicación. Reeves es fotógrafo profesional y va a hacer un reportaje sobre Helmut. Y ahora tendrá que incluirla también a ella. Porque, para su sorpresa, Helmut anuncia públicamente que él y Jordan se van a casar. Jordan no le ha dicho que sí, pero… tampoco le dice que no.
Esto,… ¿vemos aquí cierta pauta de comportamiento en la protagonista?
Reeves está rabioso de celos. Se siente engañado y no entiende nada. Tampoco es que Jordan se lo explique muy bien. Insiste en que no se va a casar con Helmut, pero no acaba de decírselo a éste. Reeves y Jordan se ven obligados a estar juntos por el reportaje. Visitan varios lugares turísticos de Lucerna y sus alrededores. La innegable atracción que sienten el uno por el otro está siempre presente.
Tanto Reeves como Jordan tienen físicos deslumbrantes. De ella se llega a decir que parece una modelo. Claro, pocas quiosqueras verás vestidas de Dior. Pero estamos en el terreno del romance genérico, una “fantasía de amor y lujo” muy de los ochenta.
Los personajes son bastante planos. Hablan algo de su vida anterior, aunque no parece que se enamoren por lo que son, o que cada uno proporcione al otro algo especial. Acabas pensando que se gustan sólo porque están muy buenos.
Lo mejor es la tensión sexual entre Jordan y Reeves. Lo agradables y normales que son cuando están relajados y bromean. Por ejemplo, hay un momento en que un personaje dice: “Tienes que casarte conmigo, ahora”. Y ella responde burlona, “¿Por qué, estás embarazado?”. En el contexto, resulta gracioso. Cuando S. Brown consigue ese tono, disfrutas de este viaje a los ochenta. Y están muy logradas las escenas románticas, bonitas y sensuales.
Un punto original es que se ambiente en Europa, paisaje inédito en la producción de S. Brown. Es novedoso encontrar una novela romántica que se desarrolle en Suiza, aunque sea en tono muy turístico. Y hay escenas de senderismo por la montaña, algo que me encanta y que tampoco es frecuente en las novelas románticas.
Lo peor, sin duda, es la heroína. Jordan no toma ninguna iniciativa, ninguna decisión. Se deja llevar por los dos personajes masculinos. El egocéntrico Helmut sólo oye lo que quiere oír. El impetuoso Reeves la besa y acaricia sin reparar en que ella nunca empieza la aproximación amorosa. Pocas veces se encuentra una heroína tan parada. Una marioneta que se limita a “no decir que no”.
El final es predecible, pero también el desarrollo. Se anuncia como una “clásica historia de amor”. Es más bien un “anticuado” romance genérico de los ochenta. Menos de doscientas páginas de lectura fácil y entretenida. Para pasar la tarde. Pero mejor si te lo prestan.
Hace cuatro años, esta historia me pareció “Sólo aceptable” y le di una puntuación de 6/10. Ahora soy un poco menos generosa, porque hay cosas que, simplemente, no resisten el paso del tiempo.
Valoración personal: meh, 2

Se la recomendaría a: los aficionados a las novelitas de los ochenta.
 
Silhouette, jul-1982
Otras críticas de la novela:
Con estos libros del año de la polka, y más si no son particularmente buenos, es difícil encontrar críticas más allá de las de Amazon o Goodreads. Así que pongo lo poquito que he encontrado.
Ya digo que en su momento publiqué crítica en El Rincón de la Novela Romántica que es más o menos esta misma.
Una estrella, en MouthShut, que es lo que tendría que darle yo si no fuera tan benévola y me empeñara en ver a mis amigos de perfil si son tuertos. Pero es que yo realmente no odié esta novela es sólo que resulta aburrida.

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