viernes, 16 de octubre de 2015

Crítica: "Locamente tuya", de Rachel Gibson



Segunda novela que publicó Rachel Gibson: contemporánea, divertida y sexy. Todo lo bueno que hayas leído sobre esta novela, posiblemente sea verdad, pero en mi caso fue conectar-desconectar todo el rato.
Leída en mi Kindle

DATOS GENERALES

Título original: Truly Madly Yours
Fecha de publicación original en inglés: 1999
Subgénero: contemporánea

Publicación en España: Talismán, 2008
Traductoras: María-José Losada Rey y Rufina Moreno Ceballos

Parte de una serie: 1.º de Truly

SINOPSIS

Después de diez años, la joven Delaney Shaw regresa momentáneamente a Truly, su pueblo natal, en Idaho. Su idea es pasar allí el tiempo justo para hacer acto de presencia en el funeral de su padrastro, Henry Shaw, leer el testamento y rellenar el depósito de gasolina de su coche para marchar de allí lo antes posible. Ni siquiera el dolor de su madre, ni el tentador recuerdo de un antiguo romance inacabado con el hijo bastardo de Henry, el canalla y atractivo Nick Allegrezza, son motivos suficientes para permanecer allí por más tiempo.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, estaría allá por el puesto seiscientos.

Cuando RomanceNovels.Me escogió sus mil mejores novelas románticas, Truly Madly Yours se colocó en el puesto 283. En el Top 100 de All About Romance sólo entró en el año 2000, puesto 66.

CRÍTICA

Las relaciones entre los protagonistas siguen un esquema que, a los que hayan leído Odio en el paraíso, les resultará conocido. El rico del pueblo tiene un hijo bastardo al que no reconoce, y su lugar parece usurparlo una hija adoptiva. Y entre el hijo y la hija hay una tensión sexual enorme.

Delaney ha vuelto al “pueblecito entrañable” de Truly (Idaho) sólo para el funeral de su padre. Ha estado años living la vida loca, sin parar mucho en ninguna ciudad. A los veintinueve, se ha serenado algo y tiene claro que lo que a ella le gusta ser es peluquera estilista; sueña con montar su propio negocio. Chica moderna, de orejas pluriperforadas y debilidad por el calzado llamativo. Poco glamur para la pija de su madre.

Nick es tu chico malote estándar, incluidos Harley Davidson, coleta y tatuaje. Eso sí, como es una novela romántica, en vez de estar alcoholizado o en la cárcel, lleva una boyante empresa de construcción.

El padre deja la mitad de su fortuna a Delaney si se queda un año en Truly; si no, irá a parar a Nick. Y a Nick le hace un legado de unas tierras urbanizables particularmente golosas, a condición de que no tenga una relación sexual con Delaney.

Suena ilegal, contrario a la más elemental dignidad de la persona y a un par de derechos fundamentales pero, ¿a quién le importa? ¡Esto es Romancelandia!

Nick, que conoce muy bien a su padre biológico, pasa bastante del testamento. Sabe que, en realidad, su retorcido progenitor quería provocarle para que hiciese lo contrario: acostarse con Delaney y tener un hijo, porque el difunto estaba obsesionado con la descendencia de sangre.

Delaney a flores, claro. Sólo sabe que si aguanta un año, podrá tener tres millones de dólares para rehacer su vida donde quiera.

Lujuria al primer vistazo. Todo el rato pensando en el tema. Se pican y se vacilan. Se ponen la mano encima a la menor ocasión. Tensión sexual resuelta y sin resolver. Muy explícito y excitante. Y con humor. Lo mejor de la novela.

Eso sí, a veces no tiene mucho sentido que haya gente que le tenga tanta manía a Delaney cuando ella, personalmente, no tiene la culpa de nada. Nick se porta en plan bastante cretino, la verdad. Ella le dice “te quiero” ¿y lo siguiente es hacerla creer que se está dando un revolcón con otra?

Exactamente, ¿por qué? I mean, why????

Pero vamos, que es fácil, entretenida y muy sexy. Cuando conseguía entrar en la novela, no podía parar de leerla.

Mi problema principal fue que, de vez en cuando, Gibson soltaba algo sobre los vascos que, o me cabreaba, o me hacía reír pero, en cualquier caso, me sacaba de la historia. Ya escribí aquí que tuve algún problemilla...


“porque el protagonista es vasco de Idaho, que sí, que ya sé que los vascos son muy chulos y ellos nacen donde les da la gana, pero la verdad, un héroe USA con txapela me sacaba un poco de contexto”.


Estaba yo leyendo -en inglés- y de repente aparece Nick con txapel, y lo primero que me vino a la cabeza es que tenía una capilla en plena testa. Será correcto, no digo que no, vasco sé lo justo, pero aquí en España yo siempre he oído txapela.

Creo haber dicho ya (y, si no, lo digo ahora) que, cuando un escritor anglosajón pone algo que vagamente pueda tener que ver con mi identidad, me cabreo de forma desproporcionada. Lo vasco me resulta muy cercano y por eso no disfruté la novela. Aunque admito que puede ser que los vascos de Idaho estén tan revenidos como los pinta Rachel Gibson.

Yo leía y pensaba cosas como… ¿te imaginas a fulanito [insertar aquí nombre de amigo/pariente vasco] yendo con txapela a la oficina? Descojono general… El tío de Nick se llama Josu, pero la madre Benita, ¿no se le ocurrió ningún nombre euskaldún?

¿Lo mejor? La fiesta del Cuatro de julio, ¡bebiendo chacolí de una bota! Que sí, que beber vino en plan rústico queda de puta madre. Pero no sé, me lo imagino más con el filete empanado y la tortilla de patatas a la orilla de un río en verano. O en una feria, para que en cada chiringuito te rellenen la bota y así bebe toda la cuadrilla. Pero, ¿bajo techo, en una casa normal, en plan civilizado?

Me partí hasta las lágrimas, cuando en pleno discurso de padrino de bodas, Nick le suelta a su nueva cuñada “Ongi-etorri”. Ongi etorri Bilbora, me vino a la cabeza. O qué bonita casa, también, por el programa de la ETB.

Cada referencia a lo “basco” [así lo escribe la autora en original] me sacaba de la historia. Y ni siquiera era en plan tópico de que cocinen de puta madre o que sean exagerados. No. Es como si hablaran de gente primitiva, pastores albaneses seguidores del kanun, o algo así. ¡Y encima describe a Nick de “espeso pelo negro y piel olivácea”! Vaya, más andaluz de Jaén/aceitunero altivo que euskaldún de Hondarribia o surfero de Mundaka.

Abro paréntesis. No sé si tendrá algo que ver, pero este artículo sobre Rachel Gibson sostiene que “Fuera de España, Idaho tiene la mayor población de vascos”.

¿Y eso?

Iparralde. Estaba fuera de España la última vez que miré; allí viven más de cuarto de millón de vascos gabachos.

La “Octava provincia”. Siempre se dice (aquí, p. e.), que Argentina es el país que ha recibido el mayor número de inmigrantes vascos en todo el mundo. Se calcula que 3-3,5 millones de argentinos son de ascendencia vasca.

En Idaho, en cambio, no llegan a las quince mil personas (leído en Traveler: “la población vasca [de Idaho] no llega al 1% del poco más del millón y medio de habitantes del estado”).

Cierro paréntesis.

Lo reconozco, no tengo ni puta idea de cómo son los vascos de Idaho, pero si me fío de este libro, son de lo más rancios. Nada que ver con los de aquí.
Valoración personal: una experiencia muy irregular, 2

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela contemporánea con humor.

Otras críticas de la novela:

En español:
 
El rincón de la novela romántica 3 estrellas de media.

My Magic Books le puso un 7/10 y advierte que la traducción al español es mala; viendo el nombre de las traductoras, me lo creo.

Historias de ensueño, 6/10, le parece de los más flojos de la autora.

En Mil Batallas le gustó el libro, pero sí que le encontró el fallo de que el chacolí no es un vino dulce y, además, describen a Nick con piel olivácea. De acuerdo con lo segundo, pero de lo primero no estoy tan segura. Aunque el chacolí tiende a ser agrio, los hay dulces. De hecho, el Txakoli "ARIMA" fue elegido el mejor vino dulce español en el concurso de 2014 Wines from Spain.

En Cazadoras del romance, hablan de este libro en formato foro.

En inglés:
 
Para Mostly YA Book Obsessed es su novela romántica favorita de todos los tiempos  y la mejor contemporánea que ha leído en su vida.

RT Book Reviews, 4 ½ estrellas, es un Top Pick!

A romance review, 3 ½ rosas.

En All About Romance hay dos críticas, una de B+, enfatiza sobre todo lo creíble que y refrescante que resultaba una heroína joven que de verdad viste y se comporta como tal. Y la otra es de C- porque la parte del testamento no le fue creíble, y el héroe es el prototipo male slut, al que no encontró atractivo: “promiscuo, grosero y arrogante, sí – deseable, no.

Para Rosario es más de C, para quien su principal problema fue –también- el héroe.

4 comentarios:

  1. Creo que de Rachel Gibson he leído dos novelas pero ésta no es una de ellas.
    Por lo que comentas parece entretenida y sencillita, muy al estilo de la autora.
    De los Vascos no tenía la menor idea! Interesante el tema.

    Un beso!

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    1. Pues si le das una oportunidad, ya nos contarás. Para mi fue demasiado conectar-desconectar. ¡Ay, si hubiera sido un surfista de Mundaka!

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  2. Precisamente el que el prota fuese vasco me hizo dudar de leerlo mucho tiempo. No suelen describir bien las anglosajonas lo relacionado con España o españoles. Pero al fin me puse una venda para todo lo chirriante (casi lo mismo que has puesto tú) y lo leí y en general me gustó, aunque mi favorito de ella sea otro 😄

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    1. Al final, hacemos lo mismo, salvar lo salvable, ¿verdad? Aunque no me cuentas cuál es tu favorito de ella.
      De verdad que no sé por qué se meten en esos berenjenales de hablar de lo que no saben demasiado. Estoy por leer una novela con personaje español/italiano/francés/cualquier-cosa-vagamente-mediterránea que no caiga en tópicos. Aunque tampoco es que la Inglaterra o la Escocia que presentan en romántica tenga demasiado que ver con la realidad de esos lugares y de las personas que los habitan.
      Reconozco que mi cabreo es desproporcionado a la ofensa, pero es que tiene que ver con el sentido de la identidad de cada una, y eso toca las emociones más primitivas.

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