jueves, 13 de agosto de 2015

Denominación del género (3): “Romance”


Ya expliqué en otro post anterior por qué no me convence llamar rosa a este género y por qué me inclino por el término novela romántica. Hay otras opciones, minoritarias, que a veces asoman su cabecita. Por ejemplo:


Creo que usar "romance" nos viene por influencia del inglés. Y sin embargo, hay quien advierte sobre esta denominación tan simple en la propia lengua de origen. En un simposio celebrado en octubre de 2013 en la universidad de Princeton, Kay Mussell, autora de varios estudios sobre las novelas románticas y sus autores, recomendó usar el término romance fiction o romance novels en lugar de, simplemente, romance, para enfatizar que el hecho de que una obra romántica es un logro literario.

Entiendo lo que quiere decir. Si recuerdas que es una “novela”, llamas la atención sobre el hecho de que tendrá cierta extensión, con desarrollo de personajes, una trama con su exposición, nudo y desenlace, y con toda la diversidad estilística que quieras. Unas obras serán descriptivas y otras más dialogadas. Algunas autoras demuestran cierta ambición literaria, y otras son muy de andar por casa. Hay quien se limita a ofrecerte entretenimiento escapista y quien te quieren contar algo más, con la excusa de una historia amorosa de por medio. Ciertos autores publican cuatro libros al año y hay quien, ¡oh, Kinsale, te miro a ti! tarda media docena de años en publicar nuevo libro.

Esta etiqueta de romance tuvo un gran valedor: Guillermo Cabrera Infante, que dirigió un curso en El Escorial sobre este género allá en 1994 (aquí podéis encontrar un artículo de aquel entonces sobre su intervención, resulta curioso ver cuántas cosas se mantienen y cuántas han quedado obsoletas). Como leo a Rosa Pereda en la pág. 21 de sus Teatros del Corazón (Espasa Calpe, 1997):


…la novela rosa –que, como dice Cabrera Infante, es un nombre ambiguo que sólo se utiliza en castellano; “romance”, propone él- se encontró ocupando un lugar privilegiado en las cifras de ventas,…


La propuesta de Cabrera Infante no cuajó, aunque a veces lo encontremos en los medios. Por ejemplo, en “La novela romántica, filón de ventas en tiempos de crisis” (ABC, 8.04.2009) se menciona al “rey del romance”.

Personalmente, también me parece un término confuso, ya que, en la literatura española, romance es tanto un tipode poema (ejemplo: “¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería!”, etc.) como un estilo de novela de caballerías.


Romance

Qué tiene de bueno: enfatiza que en el centro hay una historia amorosa.
Problema: confusión con otros géneros que se dieron históricamente, véase DRAE; invisibilidad como género novelístico.


Fuente de la imagen: Wikicommons

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