sábado, 22 de agosto de 2015

Crítica: "La rendición de un caballero", de Cecilia Grant



Una estupenda novela psicológica con aire proustiano, que rompe más de un tópico de la novela rosa.
Imagen tomada de la 
Diseño de la cubierta: Lynn Andreozzi
Fotografía de la cubierta: © Marie Killen

DATOS GENERALES

Título original: A Gentleman Undone
Subgénero: histórica / Regencia

Fecha de publicación original en inglés: julio 2012
Editorial: Bantam
Páginas: 359

Parte de una serie: 2.º de la serie Blackshear

Edición en español: Random House Mondadori, S.A., 2013
Traductora: M.ª del Puerto Barruetabeña Díez

SINOPSIS (según la página de Amazon)

Mujer de mente afilada y un cerebro dotado para los números, Lydia Slaughter conoce todos los juegos para divertir a los hombres tanto dentro como fuera de la cama. Desesperada por conseguir el dinero que le dará la libertad, ha decidido desplumar a Will Blackshear, héroe de Waterloo y poseedor de una jugosa agenda de juego (*). Él no tarda en caer a sus pies pero ella se esfuerza en mantener las distancias, hasta que descubre que una alianza sería lo más conveniente para ambos. Su trato, conlleva sin embargo riesgos insospechados, pues una mala mano podría hacer que sus corazones arriesguen aquello por lo que ninguno de los dos está dispuesto a apostar: el amor.

En la partida del amor el ingenio y el deseo son las cartas principales.


*Nota: lo de “agenda de juego” es una mala traducción de la sinopsis original. Lo que quiere decir es que Will tiene sus propios planes secretos en relación con el juego.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, estaría entre las mil mejores novelas románticas, cerca del puesto ochocientos.

A Gentleman Undone consiguió el Premio RT 2012 al mejor romance histórico sensual. Para la página web Romance Readers at Heart, fue uno de los Top Picks del año y, finalmente una de mis blogueras favoritas, Rosario, le dio un A-, lo que para mí es recomendación de sobra.

CRÍTICA

Esta novela se ambienta en el Londres de los clubes de caballeros y las cortesanas. Es plena Regencia pero bien alejada de ese mundo ideal de los salones de baile, tan propio de otros títulos.

Estamos en 1816, el año sin verano; parte de la desoladora frialdad de la época se percibe en muchas escenas.

Will participó en la batalla de Waterloo. Lleva en su conciencia la muerte de un soldado, y la promesa de mantener a su viuda e hijo. Para cumplirla, ha vendido su cargo de oficial y ahora anda por las mesas de juego, a ver si consigue más dinero.

En un club de caballeros conoce a la cortesana Lydia. Trabajó en un burdel, pero ahora vive como mantenida de un caballero. Es muy buena con los números. Practica un juego que aquí llaman “veintiuno”, pero que en rigor, en castellano se dice “la veintiuna”, ya aparece en Cervantes, y también en muchas novelas de la Regencia, a veces con su nombre en francés, vingt-et-un;  viene a ser más o menos el blackjack. Lydia comprende que la veintiuna, a diferencia de otros juegos de azar, no se basa tanto en la suerte como en las probabilidades de que te salgan cartas altas o bajas para sumar veintiuno, y que en cada jugada, esas probabilidades cambian, no como ocurre en los dados o la ruleta. Además, si se tercia y hay que hacer trampas, se hacen: la vida no es nada fácil para una mujer con la reputación arruinada.

Sus planes consisten en conseguir cierta suma de dinero para invertirla en títulos de renta fija y así podrá independizarse. ¿No es fabulosa una heroína que sabe ver con frialdad cuáles son sus posibilidades en la vida e intenta salir adelante con lo que tiene? O sea. Ren-ta fi-ja. Algo que jamás se pasará por la cabeza de una heroína Julia Quinn.

Will y Lydia no se caen del todo bien. La primera vez que coinciden en una mesa de juego, ella lo despluma. Will sospecha que ha hecho trampas, aunque no sabe muy bien cómo. No es un buen comienzo. Claro que sienten interés el uno por el otro, sexual pero también amistoso. Will se da cuenta de que ella es la primera amistad que ha hecho desde que volvió de la guerra:


-       Tú eres la primera persona que se construye una opinión sobre mí basándose únicamente en el hombre que soy ahora.


Sin embargo, mantienen las distancias, porque un lío no les conviene a ninguno de ellos. Eso no va a ninguna parte, y saben aguantarse las ganas. Todo lo más, piensa Will vagamente, quizás puedan seguir siendo amigos “cuando todo acabe”.

Se dan cuenta de que, necesitando dinero los dos, y no imaginando para conseguirlo otra cosa más que el juego, les conviene aliarse.

Ella le enseñará ciertas habilidades con las cartas y él le abrirá paso a los tugurios donde los riesgos son altos pero las ganancias también.

Básicamente en eso consiste la historia: en la alianza de dos personas necesitadas de dinero que creen que lo van a conseguir con el juego. Hay mucha conversación dedicada a las cartas, las posibilidades y cómo apostar a favor o en contra dependiendo del momento de juego. No es que sea omnipresente, pero a mí me resulta un poco problemático porque los juegos de azar me ponen muy nerviosa. Vamos, que ni El jugador es mi novela favorita ni me pirro por la ópera La dama de picas. Lo paso demasiado mal por los personajes al borde de la ruina. Por eso no ha resultado una experiencia lectora redonda.

Es soberbia la penetración psicológica en los personajes. Los detalles de su comportamiento. Los olores, las miradas y el tacto. Sí, esa sutileza de ver cómo alguien roza el papel pintado de la pared, y que con ese solo gesto transmita todo lo que en ese momento esa persona siente, y desea, y reprime.

A mi modo de ver, es como una novela romántica “proustiana”, en la que lo importante no es tanto el acontecimiento externo como la peripecia interna de los personajes, lo que piensan y sienten y cómo cambian a lo largo de la historia. Tira a feminista en lo ideológico, a realista en la ambientación, y a literario en su estilo: un libro muy bien escrito, con prosa cuidada, reflexiones y recurrente uso de metáforas de las que se te clavan en el corazón. Creo que no olvidaré esa imagen de los sentimientos y la ternura como una rata muerta a la que ella le retorció el pescuezo con sus propias manos.

Parte sexual. Consigue mantener la tensión sexual durante buena parte del libro y luego, cuando los personajes se ponen a ello, resulta muy intenso y muy explícito. Advierto que quizá no sea novela para todos los gustos, porque hay cosas como una escena de masturbación masculina y otra de voyerismo no buscado, sexo oral e incluso cierta insinuación de sexo anal. Además, la protagonista es una prostituta que sigue con su “protector” a lo largo de casi toda la novela.

El final feliz es obligado pero sin llamarse a engaño, ya que al fin y al cabo, ambos saben “qué cosas les hacía el mundo a las personas. Qué cosas les hacían las personas a otras personas”.


Seguro que nos encontraremos con obstáculos y adversidades. Pero ¿no tenemos muchas y buenas razones para confiar en afrontarlos y en superar cualquier desafío que nos aguarde?


Ella es estéril y ha sido una prostituta, y él no es precisamente rico. Así que hay que olvidarse de felices epílogos llenos de

… “fertilidad conyugal” y 
… mira la de dinero que tenemos y
… qué guapos somos y
… con qué naturalidad nos acepta la sociedad.

¡Ni de coña! Aquí, fantasía romántica, la justa.

La he leído en español, en digital, y la traducción me ha parecido impecable.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: todos los aficionados a la romántica psicológica, abstenerse sólo quienes quieran más acción y las mentalidades conservadoras.

Otras críticas de la novela:


En ingles, Feminist Fairy Tale Reviews le dan 5 estrellas, en una crítica que contiene reflexiones que comparto, entre ellas que Cecilia Grant coge tópicos de la novela romántica y les da un giro totalmente nuevo; en este caso, la cortesana y el exsoldado torturado por sus experiencias en la guerra. Al final, resume el resultado de la historia como “una historia oscura, sensualmente entretenida que muestra cómo dos personas pueden curarse el uno al otro en su camino al amor”.

Siguiendo en el apartado feminista, para Romance Novels For Feminists fue una de las mejores novelas de 2012. 

Una de mis blogueras favoritas, Rosario, le da un A-; en All About Romance la calificaron B + y en Dear Author le hicieron dos críticas, una de B+ y “lectura recomendada”, y otra que es B-. También hubo review en USA Today, Heroes and Heartbreakers, Gossamer Obsessions y Rakehell.

Añado, finalmente, una interesante no-review, en My Extensive Reading.  

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