viernes, 5 de diciembre de 2014

Crítica: "El rescate", de Julie Garwood



Portada
Un último paseo por Medievalandia, el parque temático que la Garwood se curró en los ochenta y los noventa.


DATOS GENERALES

Título original: Ransom
Fecha de publicación original en inglés: 1999
Subgénero: histórica – Medieval
Puesto en la lista AAR 2013: 75

Parte de una serie: 2.º de las Lairds' Fiancees (aquí llamada “Serie escocesa” o “Maitland”)

SINOPSIS 

En los días oscuros posteriores a la muerte de Ricardo Corazón de León, las vidas y las tierras caerán en el desorden a manos de un gobernante británico ansioso de poder y sus violentos compinches. Una víctima de la agitación es la inocente Gillian, sólo una niña cuando el ambicioso y cruel barón Alford asesina a su padre y separa a su familia. Alford, decidido a recuperar un joyero para el despótico rey Juan, se enfurece cuando este precioso tesoro se le escapa de las manos. Su rastro se pierde durante más de una década.

Convertida en una bella joven, Gilllian encuentra la clave para resolver su pasado en los guapos jefes escoceses Ramsey Sinclair y Brodick Buchanan. Con la habilidad y el valor de los audaces escoceses, y con la amistad de una nueva aliada, Bridgid KirkConnell, Gillian finalmente combate al despiadado barón Alford, recuperando su hogar, su familia y la reputación de su padre. Pero en presencia de tan poderosos guerreros, Gillian y Bridgid descubren que el deseo puede ser un arma de conquista, que la traición puede matar la confianza en un instante, y que el riesgo más grande de todos es rendirse a las emociones profundas y el amor inesperado.


CRÍTICA

Esta novela comienza con un prólogo bastante largo. El malo de la película asalta un castillo y mata al dueño delante de los ojos de su hija Gillian. Desaparecen su hermana Christen, y un joyero que es el macguffin de la historia.

Primer capítulo, salto adelante catorce años. Escocia. Al jefe Sinclair le ofrecen la “fusión por absorción” con otro clan. La autora usa la palabra merger, la que es la habitual para unión de sociedades mercantiles. Aparte de eso, llevan a su presencia a la guapísima Bridgid. Va por su octava proposición de matrimonio rechazada. Sólo se casará por amor.

Segundo capítulo, Inglaterra. Gillian, ya mayor, y un niño de pocos años se encuentran en peligro. Hablan, hablan y hablan. Todo un capítulo dedicado a la inane conversación entre una jovencita y un niño de seis años. Criatura que una y otra vez repetía You know what?, o sea ¿sabes? ¿sabes? ¿sabes? Expresión irritante, y tan moderna, que, en mi mente, los personajes vestían vaqueros.

Gillian conocerá al tío del niño, Brodick, el guapo de la película. Como es la típica muchachita obstinada propia de la Garwood, se rebelará ante cualquier indicación, consejo u orden de Brodick, decidida a hacer lo que tiene en mente para recuperar el joyero, a su hermana y reivindicar la memoria de su padre.

El rescate es un libro que gusta muchísimo. Ganó el premio anual de All About Romance a la mejor novela romántica Cabin or Road Romance (que se ambienta en un viaje) y al mejor romance medieval. RT Book Reviews lo incluye entre sus favoritos de todos los tiempos. Apareció en el Top 100 de 2007 (puesto 94) y en el de 2010 (n.º 64). Es el n.º 92 de las mil mejores novelas románticas publicadas por RomanceNovels.Me.

Cuando El rincón de la novela romántica hizo una encuesta sobre las novelas románticas medievales, muchas lectoras la incluyeron en su Top 10. También está en El ajuar de la lectora romántica.

Julie Garwood me ha sonado mejor en inglés que en las novelas que he leído traducidas. Aquí había una buena historia, con fuerza, cambios de escenario, y tres elementos de suspense para mantener la intriga: el joyero, la hermana desaparecida y un Highlander traidor. El reencuentro con su hermana me gustó por lo realista, lo auténtico que sonaba, no te lo esperas en una novela tan edulcorada. En cambio, el traidor es fácil de adivinar desde que Gillian pisa las Tierras Altas. Es un personaje que ella debería conocer enseguida y sin embargo la Garwood lo oculta recurriendo a endebles excusas argumentales, hasta aparecer ante Gillian en el momento oportuno de la trama.

No es el tipo de historia que me atraiga mucho. ¿Una terca inglesa y un macizo escocés? Mucho tópico nacionalista avant la lettre. Nula ambientación histórica. Personas del siglo XX disfrazadas. Al final de mi edición digital, hay una entrevista con la autora, quien considera que “la gente medieval tiene las mismas preocupaciones básicas que nosotros”. Sí y no. Sus creencias y motivaciones, lo que para ellos era importante, no es lo mismo que para nosotros. Es verdad que como todo simio gregario, todo humano quiere refugio, comida y sexo para transmitir sus genes a la siguiente generación, así como un estatus estable dentro de una determinada comunidad. Sin embargo, de qué manera es lícito conseguir esas cosas, y quién tiene más derecho que otro a ello, es algo que difiere de unas sociedades a otras. Siempre me imagino la Escocia medieval parecida a los señores de la guerra afganos u otros guerreros sectarios o tribales de hoy en día. Sus mentalidades nos son ajenas. Sus prioridades en la vida, francamente incomprensibles.

Nada en este libro suena medieval. Tanto es así que distraje mi lectura mirando el origen de las palabras cuya modernidad me cantaba más, imposibles en boca de un británico de principios del siglo XIII. Una muestra que he sacado del diccionario:

·         shock (“impresión”, origen: mediados del s. XVI, viene del francés)
·         procrastinating (“procrastinando”, finales del s. XVI, del latín)
·         jackals (“chacales”, principios del s. XVII, del turco)
·         knapsack (“mochila”, principios del s. XVII, del neerlandés)
·         romantic (“romántico”, mediados del s. XVII, del francés)
·         ruckus (“alboroto”, finales del s. XIX)

¿Mi favorito? Canyon = “cañón, garganta”, usado sobre todo en EE. UU. La palabra data de mediados del s. XIX y viene del español “cañón”.

“El papa es infalible”, dice en un determinado momento Gillian. En esto demuestra la Garwood su origen católico irlandés, pero su escaso conocimiento histórico, porque este dogma no se estableció hasta 1870.

Lo reconozco. Si la historia me hubiera atrapado, estos detalles me importarían un comino. Como si Gillian aparece al volante de un Ferrari, con Brodick vestido de Armani. Pero cuando un libro no te interesa,…

Vale, no todo escritor puede ser Laura Kinsale. Pero las fantasías pseudomedievales ochenteras de Kathleen Woodiwiss, Johanna Lindsey o Jude Deveraux cumplían con su gotita de historicismo bastante bien.

No es sólo que no sea mi tipo de historia. Es que el estilo no me convence. Mucho diálogo intrascendente que no hacía avanzar la historia. Sólo actúa como relleno sin gracia. “Jartita” quedé del niño y sus you know what? O eso de contar determinados acontecimientos una y otra vez.

Más de una crítica de Amazon señala que parece una primera novela. Lo triste es que Julie Garwood la escribió en 1999, cuando ya tenía mucha experiencia. Tendría que haber sido más cuidadosa técnicamente, haber editado más, quitando muchísima paja. Ya existía Internet, fácilmente podía haber reconstruido la época con un poquito de verosimilitud.

Claro que, lo sé, estoy en minoría. ¿Para qué intentar escribir de otra manera, si lo que hacía le daba resultado? En fin, que para mi gusto, si me das a elegir, me quedo con la Garwood contemporánea.

Valoración personal: tuve que esforzarme en acabarla, 2

Se la recomendaría a: los aficionados a las novelas de highlanders y Medievalandia.

Otras críticas de la novela:

Como la inmensa mayoría de la gente adora este libro, recomiendo leer las críticas de personas a las que sí les gustó, pues su gusto es más probable que coincida con el de la mayoría. 


En inglés, en All About Romance. Y como siempre, aquí el enlace con la ficha en la FictionDB.  

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 29. The Bride / La novia rebelde (1989) 
AAR 47. The Secret / El secreto (1992)

Ediciones en español:

Como sé que a mucha gente le gusta Julie Garwood, he rastreado a ver qué ediciones se pueden encontrar en español, no sólo en España. El resultado es el siguiente:

-       El rescate (1999) Círculo de Lectores, Barcelona. ISBN 10: 84-226-8558-2
-       El rescate (2005) Ediciones B/Vergara, Buenos Aires. ISBN 10: 95-015-2314-4
-       El rescate (2006) RBA Coleccionables, S.A. ISBN-10: 84-473-4620-X

5 comentarios:

  1. No he leído a la Garwood y si alguna gana tenía me la has quitado. Medievalandia puede ser divertida, pero produce un poco de hartura...
    ¿Y Susan King, que me parece una autora estupenda, no está en la lista de AAR? Veo que no tienes ninguna crítica de sus libros. Me gustaría saber tu opinión sobre ella. A mí me gusta mucho.

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  2. Siempre puedes intentar coger una de la Garwood en la biblioteca o que te deje una alguna amiga, por si acaso. Hay mucha gente a quien le gusta.
    De Susan King no he leído nada de ella, pero la tengo apuntada en mi lista de libros pendientes de leer, al menos tres, La doncella cisne, Luna azabache y La doncella piedra, porque he leído que son innovadores, tienen buenas críticas y más de un premio. Si me dices por cuál sería mejor empezar...
    Creo que ninguna ha aparecido en ninguna de las listas Top 100 de All About Romance.
    Así que todavía no tengo opinión formada. pero cuando lea alguna, ya aparecerá por aquí.

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  3. Mis favoritos son "El señor del viento" y "La doncella de piedra". Sus heroínas suelen ser personajes con poderes especiales, fuera de lo normal, pero su descripción del mundo medieval es bastante realista y creíble, no en vano la autora es una estudiosa del arte de la Edad Media. Creo que te gustará.

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  4. Oh! En esta no vamos a coincidir. Garwood es una de mis autoras favoritas, creo que fue con la que comencé en romántica junto a Lindsey y Kleypas hace más de doce años. A mi me encantan los Highlanders así que no soy demasiado objetiva xD

    Un saludo!

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    1. Puede que ese sea parte de mi problema, que a mi los Highlanders no me hacen especial tilín. El último que me gustó tenía la mirada estrábica de un francés llamado Christophe Lambert

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