lunes, 1 de diciembre de 2014

Crítica: "Amarte es mi destino", de Connie Brockway



Una deliciosa aventura en el Egipto victoriano.

Diseño de la portada: Departamento de diseño

de Random House Mondadori/Judith Sendra

Ilustración de la portada: Franco Accornero/

via Agentur Schlück GmbH

DATOS GENERALES

Título original: As You Desire
Fecha de publicación original en inglés: 1997
Subgénero: histórica - Victoriana
Puesto en la lista AAR 2013: 51
Traductora del inglés en la edición en castellano de Random House Mondadori, S.A: © 2006, Isabel Merino Sánchez

Parte de una serie: 1.º de la serie Braxton
 
SINOPSIS (de la contraportada)

“Él era su destino, el caballero de brillante armadura y blanco caballo que galoparía a través del árido paisaje hasta ella”… En sus fantasías, Desdemona Carlisle había imaginado al más apuesto de los salvadores, pero un héroe de tal calibre era difícil de encontrar. Harry Braxton era un oportunista que ya le había roto una vez el corazón, un canalla irresistible… ¿Cómo podía confiar otra vez en él?

Con su gracia peculiar, aquella belleza tenía todo lo que un hombre podía desear. Sin embargo, Harry estaba obligado a no ser más que su amigo; de lo contrario, tendría que desenterrar el corrosivo secreto que le impedía reclamar a aquella mujer. Pero cuando su aristocrático primo empezó a sitiar el corazón de Desdemona, Harry se vio envuelto en la última ronda del juego más peligroso que había intentado ganar en su vida…

CRÍTICA

Amarte es mi destino comienza con Desdémona, joven inglesa capturada por unos árabes en el desierto de Egipto, 1890. Mientras angustiada aguarda el destino, más terrible que la muerte, que la espera,… no, un momento,… realmente no está angustiada. Ha tomado un brebaje de alto contenido alcohólico y la verdad es que -aunque teme que la vayan a vender a algún harén-, no está demasiado preocupada.

Un jinete aparece en el horizonte, ¡es él, su héroe! El caballero audaz que la rescatará, Harry, nadie monta como él, el hombre al que ha amado desde hace años, el que la rechazó, rompiéndole el corazón… Pero viene a salvarla. Aunque, pensándolo mejor, tampoco es que sea especialmente heroico. De hecho, sus “secuestradores” lo han llamado porque quieren deshacerse de ella. Así que el rescate se convierte más bien en,… bueno, básicamente, le pagan a él para que se la lleve porque no quieren verla ni en pintura. ¿Qué va a hacer el pobre Harry, más que aceptar el dinero que le dan? Y llevarla de vuelta a casa de su abuelo, como debe ser.

En aquel territorio controlado por el Imperio otomano pero sometido en cierto modo a las autoridades coloniales inglesas, llevarse a una joven de esta nacionalidad no tiene mucho sentido. Ha sido un simple malentendido y esta joven volverá -con más pena que gloria- a la casa de su abuelo, quien por cierto, no la ha echado demasiado en falta.

Este principio parece una parodia de esas novelas “de jeques” y “cautivas” que estuvieron en boga en el pasado, el ejemplo paradigmático sería La novia cautiva de Johanna Lindsey (1977), a su vez inspirada por el clásico de E. M. Hull El Árabe. Aún quedan ejemplos de esta tendencia en novelitas de Harlequin.

Aquí no hay nada de eso. Se presenta en cambio, una sociedad finisecular con expatriados de todas las naciones coloniales, arqueólogos profesionales y aficionados, traficantes de antigüedades y ladrones de arte. No cae en el tópico de jeques, harenes y esclavos, sino que se centra en la vida urbana de El Cairo.

¡Qué refrescante encontrar, por fin, un lugar diferente a la triste y lluviosa isla de Gran Bretaña! Además, ese mundo cálido y abigarrado de zocos y palacios mamelucos no es un mero telón de fondo para la historia de amor entre Desdémona y Harry. Pueden ser ellos mismos gracias a que viven allí, en ese limbo de gente desplazada. Algo que Harry tiene muy claro pero que a Desdémona le lleva todo el libro aprender.

Desdémona presenta una peligrosa tendencia a episodios de “damisela en peligro”. De niña, fue exhibida como un prodigio gracias a sus asombrosas habilidades en la traducción de lenguas muertas. Así se gana la vida ahora. Su mayor frustración fue un enamoramiento adolescente de Harry, que cree haber superado después de que él la rechazara hace tres años. A veces se deja llevar por cierto romanticismo irreal. Sueña con una Inglaterra que difícilmente la aceptaría tal cual es.

En cuanto a Harry, es un poco granuja, ¡por fin un pillo que actúa realmente como tal! Héroe con virtudes y defectos, no siempre es excesivamente ético y caballeroso en sus comportamientos. Insiste en hacerle ver a Desdémona que él no es, no puede ser, su caballero de brillante armadura. Confía en que se olvide de él, porque debido a “su secreto”, Harry cree que no puede aspirar a casarse con ella.

Las cosas se precipitan cuando la Inglaterra victoriana llega a Egipto, encarnada en Lord Blake Ravenscroft. Es idéntico a cientos de lores ingleses que pueblan las novelas románticas, hasta con su alicaída versión de Pemberley. Justo el héroe ideal que Desdémona estaba esperando. Lo que pasa es que cuando alguien tan convencional pisa las arenas del desierto, acaba resultando un poco bobo.

Desdémona y Harry tienen mucho en común: infancias difíciles, talento para los idiomas (en ella, lenguas muertas escritas, en él habladas), dudas sobre su lugar en la vida. Evolucionan a lo largo de la novela, y el amor les ayuda a superarse a mismos. Lo curioso es que desde el principio están enamorados el uno del otro, pero sin esperanza. Esto sirve de motor a una tensión sexual constante, desde el primer momento. Resulta inolvidable la apasionada y poética descripción que Harry hace de Desdémona (“Tú eres mi país…”).

La historia se enriquece con secundarios complejos, con sus rasgos de bondad y sus pequeñas miserias cotidianas. Salvo el malo de la película, claro. Quizá haya cierto paternalismo hacia los “nativos”, pero la cínica exposición de Harry sobre las potencias occidentales que saqueaban el arte egipcio resulta terriblemente moderna.

Hay referencias muy interesantes a la perspectiva que se tenía entonces sobre la dislexia. Connie Brockway habla un poco de ello en una nota al final del libro.

Esta maravillosa novela, que se lee de un tirón, alcanzó el puesto 51 en la lista de las mejores novelas románticas del siglo XX que hizo la página web The Romance Reader. En la encuesta anual de All About Romance ganó dos premios: a la historia de amor más luscious (“sabrosona”) y el héroe favorito, Harry, que verdaderamente lo merece; y tuvo dos menciones honorables, uno al mejor romance del año (le ganó Nobody’s Baby But Mine de Susan Elizabeth Phillips) y el otro a pareja favorita (Harry & Desdemona). En la miniencuesta que se hizo en el año 2008 para la mejor novela histórica euro-asiática alcanzó el primer puesto. Ha estado en las diferentes Top 100 AAR: en el puesto 37 (2000), 4 (2004), 25 (2007) y 48 (2010). Y, por último, en la lista de los mil mejores romances publicada por la página web RomanceNovels.Me, aparece en el puesto 236.

Es la primera novela de la serie Braxton. La otra novela de la serie es The Other Guy's Bride, publicada en diciembre de 2011. Protagonizada por Genisse Braxton, la hija de Desdemona y Harry.

Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: aficionados a la novela romántica histórica divertida, sensual y con una ambientación exótica. Para disfrutar y releer.

Otras críticas de la novela:



As usual, la ficha en la FictionDB.

Otra novela de la autora en el Desafío AAR:

AAR 74. Connie Brockway – My dearest enemy / Del odio al amor (1998)

Nota: Una versión anterior de esta crítica apareció en El Rincón de la Novela Romántica.

Ediciones en España:

-       Amarte es mi destino (2006) Debolsillo
-       Amarte es mi destino [Versión Kindle] (2013) CISNE

3 comentarios:

  1. Hace tiempo que tenía este libro y no me terminaba de enganchar. Lo abandonaba después del capítulo 1, del 2 y así. Cuando leí tu reseña le dí otra oportunidad. Recién me enganchó a partir del capítulo nueve y los últimos me encantaron, aunque el final me pareció un poco precipitado.
    No entendía por qué no me atrapaba si tiene todo lo que me gusta: victoriana, en Egipto, personajes interesantes, protagonista nada tonta, protagonista masculino para chuparse los dedos. Además, el tema de la dislexia siempre me lo devoro porque en casa tengo dos sujetos así, aunque no tan graves como Harry. Amo “Imposible” de Loretta Chase que tiene cierta similitud, aunque profundidad cero.
    Entonces ¿por qué?
    Después de analizarlo bastante, creo que fue porque la pareja ya se conocía, son amigos, aunque sienten algo más y no lo exteriorizan. Pero eso lo vamos descubriendo con la historia. Creo que me faltó ese shock inicial, cuando la pareja se conoce, se impacta, esa primera tensión sexual que me emociona tanto. No niego esa “tensión sexual constante”, pero está medio acobardada por los miedos de lo que pasó (ella a la friendzone) o lo que pasaría (él con su problema). Mas que excitarme, me traumaba ¡Por Dios! ¡Pasaron cinco años! ¡Si no llegaba el primo todavía estábamos esperando!
    En fin, creo que es bastante interesante, pero me costó darle la oportunidad por esos primeros capítulos, pero es un problema mío.
    Así que Bona, ¡Gracias!

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    1. De nada. Todo depende del tópico romántico que te guste más, y afortunadamente en la novela romántica hay para todos los gustos.
      A mi, por ejemplo, que se conozcan de antes, me suele atraer. Algunos de mis tópicos románticos favoritos son así: "friends to lovers" (de amigos a amantes) y "second chance at love" (segunda oportunidad en el amor).

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  2. A mi me gusto por esa razón precisamente me encanta cuando hacen "friends to lovers", recien lo termine y no encuentro palabras para describir lo mucho que me gusto, fue un placer leerlo y conocer a esta autora, definitivamente voy a leer más de ella.

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