lunes, 8 de septiembre de 2014

Sobre los títulos en español, o La pasión nos puede


Sed de amor
Recordemos que todo vino por Érika Gael y su queja (“Títulos para dummies”) de que los títulos de las novelas románticas reiteran las palabras “amor”, “pasión” y “corazón”.

Ya adelanté mi resultado estadístico de los títulos en inglés de las novelas de este desafío AAR. “Amor” sí, pero “pasión” y “corazón”, en original, no. Más bien mucho duque.

¿Qué pasa con los títulos en español?

También aquí predomina el campo semántico del amor: 5 “amor”, 3 “amante” y dos del verbo amar: “amó” y “amarte”.

Sí que hay algunas diferencias porque, en efecto, “corazón” aparece en cuatro títulos cuando curiosamente sólo encontré dos Heart en inglés. Y las variaciones sobre los secretos también: 3 “secretos”, 1 “secreto” y 1 “secreta”, cuando en inglés eran 2 secret y 1 secrets.

En cuanto a las palabras que aparecen tres veces, tenemos “Diablo”, “noche” y variaciones sobre la perfección (2 “perfecto” y 1 “perfecta”). En todos los casos, vienen así del título original.

Hasta aquí, todo normal.

Vayamos a la tercera palabra sospechosa: “pasión”. En efecto, aparece en dos títulos en español y está totalmente ausente de los títulos en inglés.

Julie Garwood: Honor's Splendor / Honor y pasión (1987)
Judith McNaught: Almost Heaven / Danza de pasión (1990)

O sea, que aquí pasamos un poquito de duques y nos va más la pasión.
Honor y pasión

Esto nos da la clave para otros dos análisis: 42 títulos son traducción literal del original. Vale, hasta aquí, normal. Pero examinemos los que cambian, si sabemos qué cambian nos podemos imaginar por qué lo hacen.

A veces, cogen la idea del título original y simplemente la alteran algo, poco o mucho. Por ejemplo, resulta curioso que con Loretta Chase Mr. Impossible (“Señor Imposible”) se quede en español en Imposible, y Lord Perfect (“Lord Perfecto”) sea, también a secas, Perfecto. O sea, ¡fuera el Mr. Y fuera el Lord! Intuyo que en España no sólo no nos tientan con títulos nobiliarios o de buena educación, sino que de hecho los quitan por lo que debe temerse algún rechazo.

También tienden a evitar traducir la palabra wicked (malvado, retorcido, endiablado). Así, A Week to Be Wicked, de Tessa Dare, se convirtió en Siete días de locura. Y Sylvester or the Wicked Uncle, se quedó en El tío Sylvester, sin más.

De este tipo de traducción aproximada hay unos veinticinco títulos. Y entre ellos incluyo que Whitney My Love se tradujera como Tú eres mi amor porque, bueno, conservan la palabra love = amor.

O sea, que entre traducciones literales (42) y aproximadas (25) tenemos 67 títulos más o menos traducidos.

Pero nos quedan veintitrés novelas (casi la cuarta parte) cuyo título español se parece al original tanto como un huevo a una castaña. Y lo cierto es que no sabría decir por qué As You Desire (“Como desees”, C. Brockway) se convierte en Amarte es mi destino, Lord of Scoundrels (“El señor de los canallas”, L. Chase) en Abandonada a tus caricias o MacKenzie’s Mountain (“La montaña de MacKenzie”, L. Howard) en Lecciones privadas (1989, contemporánea). ¿Título original anodino, eufonía de la alternativa española, fantasía del editor?

Sí me ha parecido entrever es que aquí, justo aquí, donde la editorial española se aparta del original, donde aparecen algunas de esas palabras mágicas que parecen encantan en español.


  • Connie Brockway: As You Desire / Amarte es mi destino (1997) y My dearest enemy / Del odio al amor (1998)
  • Kresley Cole: A Hunger Like No Other / Sed de amor (2006) Se ve que la sed es más romántica que el hambre. ¡Mira que no advertírselo a Suzanne Collins! Por eso puso a un panadero como héroe romántico.
  • Linda Howard: After The Night / Secretos en la noche (1995)
  • Judith McNaught: Almost Heaven / Danza de pasión (1990)
  • Julia Quinn: An Offer from a Gentleman / Te doy mi corazón (2001, histórica/Regencia) y When He Was Wicked / El corazón de una Bridgerton (2004, histórica) Parece que si es de Julia Quinn hay que ponerle un corazón, sí o sí.


¿Qué conclusiones saco?

Primera, que tanto los títulos en español como en inglés predominan las palabras incluidas en el campo semántico del amor. Lógico… Igual que si buscas en “Policiaca, negra y suspense” te salen títulos con títulos que incluyen muerte o muerto, asesino, asesinato, sangre, etc. Va con el género.

Segunda, que en inglés se tiende a incluir más a duques y damas. Aquí no, salvo por estricta traducción, y no siempre. A veces, nos entra la vena jacobina y los señores o los lores desaparecen de la portada. Igualitarios que somos, ¡fuera la casta y las élites extractivas! Aunque luego el libro en sí se siga refiriendo, en la mayor parte de los casos, a gente guapa, rica o famosa.

Tercero, que en español nos decantamos más por el corazón y los secretos. Cuando no saben cómo titular un libro, se inventan algo bonito con “amor” o “pasión” y santas pascuas.

Advertencia: El estudio es de un conjunto muy limitado de obras como para ser significativo desde el punto de vista estadístico.

Por eso no conviene dejarse llevar por la conclusión obvia: a los anglosajones les gusta más la romántica por lo que tiene de fantasía sobre un mundo de ricos y poderosos y a nosotros nos va más la parte emocional y apasionada, desdeñando las convenciones sociales.

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