jueves, 23 de abril de 2015

Crítica: "Not Quite a Husband", de Sherry Thomas



Para el Día del Libro, 23 de abril, además de disfrutar del discurso del Cervantes de este año, D Juan Goytisolo, tenía que buscar algo especial, para este mi modesto blog. Y, dentro de los libros que me quedan de esta Lista Top 100 que me he impuesto, este es uno de los más literarios y maravillosos que he leído. Va por ustedes.
Bantam, 2009

DATOS GENERALES

Título original: Not Quite A Husband
Fecha de publicación original en inglés: 2009
Subgénero: histórica - 1897
Puesto en la lista AAR 2013: 14

SINOPSIS (de la contraportada)

Su matrimonio duró poco más que su luna de miel. Y a nadie le sorprendió, ni siquiera a la propia Bryony Asquith. Un hombre con tanto talento, tan guapo, y querido por toda la sociedad como Leo Marsden no podía querer pasar el resto de su vida con una mujer que se rebela contra las conveniencias, empeñándose en ser médico. ¿Por qué, entonces, tres años después de la nulidad de su matrimonio y a medio mundo de distancia, él va a buscarla a su clínica en el rincón más remoto de la India?

Leo no tiene ninguna razón para creer que Bryony le pueda perdonar cómo la trató, pero no descansará hasta entregarla un mensaje urgente de su hermana. Y cumplirá con su deber acompañándola de vuelta a Inglaterra. Sin embargo, cuando arriesgan la vida el uno por el otro, en el camino de vuelta a casa, ¿el mayor de los peligros será la traicionera guerra que estalla a su alrededor o el renacer de su pasión?

CRÍTICA

Not Quite a Husband, publicada en el año 2009, se desarrolla, en su mayor parte, en un rincón del subcontinente indio que actualmente está en Pakistán, cerca de Afganistán, con pastunes y demás.

Bryony es una médico en la India colonial, desempeñando su trabajo en un valle del Himalaya. Hasta allí llega Leo Marsden, un matemático y aventurero que fue su esposo durante un breve tiempo, hace tres años.

El padre de ella no se encuentra bien, y la familia le ha pedido a Leo que la lleve de vuelta a casa antes de que sea demasiado tarde. Emprenden así un viaje, descendiendo desde los valles del Himalaya, por gargantas estrechas, en las que el río borbotea peligrosamente. Entre las vueltas y revueltas del camino, comienzan a hablar de una forma que no hicieron cuando estaban casados.

Unos cuantos flashbacks permiten conocer lo ocurrido. Bryony siempre fue una niña seria, sufriendo, quizá, demasiadas pérdidas para una vida tan joven, que la endurecieron y le hicieron centrarse tozudamente en lograr una carrera como médico, algo infrecuente en la Inglaterra de los años 1890. Su vecino Quentin Leonidas Marsden, “Leo” para sus amigos, es –si he calculado bien- cuatro años más joven que ella, y siempre la ha querido. Como él mismo dice...


Tú eras la luna de mi existencia; tus estados de ánimo dictaban las mareas de mi corazón.


Leo la seguía desde lejos, sin que ella fuera muy consciente de la existencia de este chiquillo. Pero luego se reencuentran en Londres, ya como adultos, y para Bryony eso fue…


Amor a primera vista, un hambre  del alma que no admitía negativas.


Pero la cosa no funciona, y el matrimonio acabó anulándose. Bryony huye de Inglaterra, va a Alemania, Estados Unidos y, finalmente, a la India. Siguiendo sus huellas, aparece Leo.

El reencuentro les sirve para conocerse mejor, avivar las llamas de la pasión y pasar por unos cuantos peligros antes de saber exactamente si pueden perdonarse lo pasado y tener un futuro juntos.

Posiblemente sea la novela más redonda de Sherry Thomas. Obtuvo el premio RITA 2010 al mejor romance histórico. En la encuesta anual de All About Romance la consideraron el mejor romance del año, el mejor romance histórico no ambientado en el Reino Unido, el más Lacrimógeno y una mención honorable a la mejor heroína (Bryony Asquith). En el Top 100 de 2010 tuvo el puesto 18 y en el de 2013, ha subido al 14.

Comparto plenamente el entusiasmo. Me encantó la trama, los personajes, la ambientación, incluso la forma de escribirlo. Algunos críticos de Sherry Thomas (para quien el inglés es su segunda lengua) acusan a la autora de escribir como si tuviera un Tesauro al lado. Yo creo que es por la variedad del vocabulario, a veces con términos insólitos, pero eso es algo que enriquece la novela. Es un estilo lujoso, pleno, para regodearte en la lectura.

Bryony resulta una heroína poco frecuente. Una mujer con una vocación, a la que se entrega totalmente. Eso la hace fría, distante, ajena a todo calor humano. A veces puede parecer intencionadamente difícil, pero su carácter tiene sentido: desde niña sufrió más pérdidas de las que debería, y tiene varias inseguridades que la hacen encerrarse en sí misma. En cierto sentido me recuerda a Violet, la protagonista de La conspiración de la condesa de Courtney Milan.

Leo es uno de esos héroes súper románticos. El hombre ideal: inteligente, fuerte, valiente, atractivo, protector y detallista. Hijo menor de una buena familia, desde muy joven destacó como matemático. Pero tiene también la vena aventurera, y le da por hacer expediciones a Groenlandia o al Himalaya. Una vez, sólo por divertirse, compuso una obra de teatro que se convirtió en una favorita del público, con dobles sentidos bordeando lo que la censura podía tolerar. Ya he mencionado su constante amor por Bryony, incluso desde niño, cuando ella no era consciente de él. Cuando se casan, todos alucinan porque nadie sabe qué ve él en esa mujer tan distante, cuando es el niño mimado de la sociedad. El matrimonio no iba bien, pero no entiende por qué llega a su fin. Se siente culpable y no puede evitar seguir preocupándose por ella, y eso que no sabe exactamente por qué la cosa acabó como acabó. Necesitará encontrarse a solas con ella, al otro lado del mundo, para descubrirlo.

Tengo debilidad por los ambientes de montaña, eso ya para mi es punto a su favor para quedarme colgada de cada palabra, de cada paisaje y de cada descripción. ¡Me encantó pasarme tres cuartos de este libro en ese lejano sitio de la India donde Leo y Bryony se reencuentran! Por cierto, que pasan por unos cuantos peligros: las peligrosas laderas por las que uno puede resbalarse y caer, un inoportuno brote de malaria, una rebelión contra el dominio inglés...  

Una novela con la que he sonreído, y que me ha conmovido en más de un momento, pudiendo llevarte hasta las lágrimas. Las escenas sexys son muy tórridas, y hay sexo del bueno y del malo, pero siempre con sentido dentro de la historia, cuando están mal, el sexo es malo; cuando desesperados, la relación va a tono; y si hay un momento de esperanza, la parte física también se revela tierna, insegura y dulce. Hay muchos detallitos infrecuentes en la historia, como el que Bryony no pueda tener hijos, o que sea un poco mayor que él, o que sea médico. Por último, este es un libro para leer con gusto y relajado, nada de andar devorando las páginas como si fuera agua.

Nota habitual referente a Sherry Thomas: incomprensible que esta novela, una de las mejores de la última década, en mi opinión, no está aún traducida.

Valoración personal: extraordinaria, 5

Se la recomendaría a: todos los amantes de la novela romántica, y hasta sería recomendable para lectores de fuera del género.

Otras críticas de la novela:

Fuera de El rincón de la novela romántica, en español sólo vi la crítica que le hizo Lady Marian. Luego, ya en inglés hay algunas más, como la de RT Book Reviews, All About Romance y Dear Author


Як звычайна, la ficha en FictionDB. 

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 33. Sherry Thomas – Private Arrangements / Acuerdos privados (2008) 
AAR 39. Sherry Thomas – Ravishing the Heiress (2012)
AAR 88. Sherry Thomas – His at Night (2010)

lunes, 20 de abril de 2015

Crítica: "El diablo tiene ojos azules", de Lisa Kleypas



La segunda de la serie Travis. Para mi, mucho mejor que la primera.
Diseño: Estudio Ediciones B
Imágenes de cubierta: © Jupiter Corporations

DATOS GENERALES

Título original: Blue-Eyed Devil
Fecha de publicación original en inglés: 2008
Subgénero: contemporánea
Puesto en la lista AAR 2013: 31

Traductor del inglés en la edición en castellano de Ediciones B, S.A. para el sello Javier Vergara Editor 2008: Albert Solé

Parte de una serie: 2.º de los Travis

SINOPSIS (de la contraportada)
En Mi nombre es Liberty conocimos a Hardy Cates, un irresistible tejano de orígenes muy humildes, el chico malo que le robó el corazón a Liberty Jones. Ahora, en El diablo tiene ojos azules, Hardy Cates ha vuelto… ¡y todas las mujeres corren peligro!
Haven Travis es la rebelde heredera de una familia tejana de magnates del petróleo. Dos años después de haberse casado con un hombre que los suyos desaprobaban, Haven se separa y vuelve a casa, decidida a dar un nuevo rumbo a su vida. Y Hardy Cates, un enemigo jurado de los Travis, es la última persona que le conviene encontrar rondando su puerta…
Entretenida, sensual y poblada de personajes inolvidables, esta nueva novela, cuya acción transcurre en nuestros días, confirma a Lisa Kleypas como la reina de la novela romántica en todos los terrenos.

CRÍTICA
Esta novela la leí hace años, cuando la tradujeron al español en 2008. Recuerdo que me quedé con muy buena impresión de ella. Tal vez por el contraste con el mal sabor de boca que me había dejado Mi nombre es Liberty.
La protagonista nos cuenta la historia en primera persona. No es mi forma favorita de narrativa, pero por lo menos en este caso, muy a su pesar, la protagonista tiene algo interesante que contar. Es una niña mimada, bastante testaruda, hija de una familia millonaria tejana, que se empeña en casarse con su novio a pesar que ni su familia ni Todd, su mejor amigo, lo aprueban. Su padre la deshereda, pero a Haven no le importa, mientras pueda seguir con el hombre al que ama.
Sin embargo, aquí el príncipe azul acaba resultando un auténtico sapo que poco a poco va encerrándola en casa, la maltrata, la…, en fin, que se convierte en una víctima de violencia doméstica.
Haven consigue huir. Se refugia en casa de su hermano Gage, mientras se recupera. Lo que ocurre es que las heridas físicas son una cosa y otra muy distinta recuperarse mentalmente.
Va a terapia, encuentra trabajo, cambia el look, intentando, en definitiva, rehacer su vida. En su camino se cruza el rico y guapísimo Hardy Cates, el amor de juventud de Liberty, la heroína de la primera novela de la serie. Con este machote sexy empieza a sentir, de nuevo, deseo sexual, pero ponerse a ello, recuperar ese aspecto de su vida será pelín más difícil.
Ambos se ponen a ello con entusiasmo y alto grado de sensualidad, que Lisa Kleypas nos cuenta detalladamente.
Los personajes de esta novela son mucho más interesantes que los de la precedente. Sobre todo, Hardy Cates: tipo duro, hecho a sí mismo partiendo de unas circunstancias de lo más desfavorables. O sea, un Derek Craven redux con sombrero tejano. Haven tiene que pasar por una experiencia horrible que acabaría con el más pintado. Pero, en realidad, aparte del hecho de ser víctima, no tiene mucho más que la recomiende.
Lo mejor, para mí, es que se ve –para quien quiera entenderlo- con bastante realismo cómo funciona el maltrato. De libro. Mina a la persona poco a poco, la manipula para hacer que sea ella la que se sienta culpable, la aísla de todo aquello que significaba algo (su familia, sus amigos, su trabajo), cómo el maltratador retuerce todo en su cerebro, hasta el punto de dar una versión favorable a sí mismo que incluso hay quien se la cree. Los maltratadores son grandes manipuladores. También te cuenta lo difícil que es recuperarse después. Bueno, y que  

“una orden de alejamiento sólo funciona si te esposas a un poli”.

... Cosa que en España todavía no parecen haber pillado y no comprenden porqué hay cabrones que pueden matarlas, si ellas tienen orden de protección.

Voy a lo mío, la ambientación me recordó mucho a las historias tejanas de Sandra Brown. Mucho magnate algo cateto, obstinado y con sureñas ideas sobre lo que es correcto y lo que no, paternalistas con las mujeres hasta decir basta.
Cuando lo leí no tenía mucha idea de a lo que se dedicaban… bla, bla, bla petróleo,… bla, bla, bla, gas natural… Pero la verdad, es que ahora fijándome más, me hace sentir poca simpatía por estos “héroes” que dejan torres de perforación en el mar, en lugar de desmantelarlas porque dicen que “son buenas para los peces”. O que, al final de la novela, Hardy ande entusiasmado por la fractura hidráulica. ¡¿Hardy Cates dedicado al fracking?! Un chorro de realidad que te enfría cualquier ánimo. Kleypas debe querer que sintamos simpatía por lo que hace esta gente y en mí consigue justo lo contrario. Contribuye a la imagen de la novela romántica como género propagandístico de las ideas más políticamente conservadoras de las multinacionales, alabando como héroes a los que se ciscan en el medio ambiente. Para mantener la ilusión, prefiero que no me cuenten a qué se dedican en realidad estos megamillonarios.
Blue-Eyed Devil ganó en tres categorías en la encuesta All About Romance de aquel año: al mejor romance contemporáneo, el mayor Tearjerker (lacrimógeno) y al mejor héroe romántico (Hardy Cates) de 2008. Estuvo también en el anterior Top 100, en el puesto 25. Y está incluido en El ajuar de la lectora romántica de la página web El rincón de la novela romántica.
En conjunto, diría que es una novela con personajes sólidos y una historia interesante que contar. La parte romántica-emocional, en el estilo sensual de Kleypas. Incomparable. Afortunadamente, aligera bastante de toda esa pesadez women’s fiction que lastraba la anterior. No nos tiene perdidas por los meandros de una infancia y adolescencia de lo más aburrida hasta que la chica empieza a relacionarse con el chico de la película.
Es una relectura, así que esta vez me entusiasmó menos. Es difícil que una novela romántica, como cualquier otra de género, aguante fácilmente una segunda lectura; son poquitas las que mantienen el tipo. Te vas fijando más en el digamos “entorno” de la historia que la historia en sí, y te das cuenta de cosas en las que no habías reparado antes. Me entretuve imaginando mi propia fan fiction con esta familia, en la que Joe, el Travis pequeño, se liara con Todd, el amigo de Haven. La historia de verdad de Joe nos la cuenta Lisa Kleypas con Brown-Eyed Girl. Según veo en Amazon, está prevista la traducción española, La chica de los ojos color café, en preventa, para el 13 de mayo de 2015.
La leí, como digo, en español, y me gustó la traducción. Muy competente, así da gusto.
Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela romántica contemporánea.

Otras críticas de la novela:



He aquí la ficha en Fictiondb

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 02. Lisa Kleypas – Devil in Winter / El diablo en invierno (2006) 
AAR 08. Lisa Kleypas – Dreaming of You /Sueño contigo (1994) 
AAR 30. Lisa Kleypas – It Happened One Autumn / Sucedió en otoño (2005)  
AAR 46. Lisa Kleypas – Smooth Talking Stranger / Buenas vibraciones (2009)
AAR 56. Lisa Kleypas – Love in the Afternoon / Amor en la tarde (2010)
AAR 62. Lisa Kleypas – Then Came You/ Cuando tú llegaste (1993) 
AAR 80. Lisa Kleypas – Suddenly You/ Irresistible (2001) 
AAR 84. Lisa Kleypas – Mi nombre es Liberty / Sugar Daddy (2007) 
AAR 91. Lisa Kleypas – Mine till midnight /Tuya a medianoche (octubre 2007)  
AAR 96. Lisa Kleypas – Lady Sophia's Lover / El amante de Lady Sophia (2002) 

Ediciones en España:
-       El diablo tiene ojos azules (2008) B (Ediciones B)
-       El diablo tiene ojos azules (2010) B de Bolsillo (Ediciones B)
-       El diablo tiene ojos azules [Archivo de Internet] (2012) B de Books (Ediciones B)

sábado, 18 de abril de 2015

Mis favoritas: LAURA KINSALE



Este mes me toca hablar de una de las escritoras que más respeto y admiración me merece. Puntillosa, con héroes torturados y una intensidad emocional a flor de piel, no es novelista apta para espíritus endebles y corazones ligeros. Lo más literario que puede producir este género.

Una de las cosas por las que se recordará siempre a Laura Kinsale en la historia de este género es la siguiente…

Fuente: FictionDB
Sí, bueno, no le veis nada especial. Ni siquiera es un libro que ahora guste mucho (véase reciente crítica en A la cama con… un libro). Pero fijaos en la portada. En los ochenta, todas las portadas tenían al chico y la chica. Sólo hay que recordar cualquier romance Vergara de la época, que conservaba las de la edición en inglés original. En posturas forzadísimas. Ellas súper guapas y mostrando algo más que el canalillo. Kinsale decidió que no, que en realidad tetas y bellezas irreales es algo que a la lectora se la trae al pairo. Que es el héroe el que carga con el peso del libro. Como objeto de deseo, sí, pero también como personaje con el que el lector se identifica.

Así que hizo algo revolucionario, puso al héroe él solito en la portada. No es fácil saber si fue la primera, pero desde luego sí que fue una de las primeras. Con Fabio Lanzoni, otra figura imprescindible en la historia de este género. De nuevo, a pesar de lo ridículo que puedan resultar algunas cosas.

uno de los clásicos indiscutibles del género
Conocía a esta autora con Flores en la tormenta (1992), con toda seguridad la más valorada de sus novelas y uno de los clásicos indiscutibles del género.

Me fascinó, me impresionó, me hizo exclamar, ¡ah, la romántica también puede ser “así”!

“Así” significa profundidad psicológica en los personajes, auténtica reconstrucción de una época sobre todo en la mentalidad, que es lo que me parece más difícil de lograr.  Y un estilo, a la hora de escribir, que yo calificaría como “literario”: cuidado, pulido, de ese en que no falta ni sobra una frase, todo medido con un rigor cuasi científico.

Es la novela en la que piensas cuando alguien que desconoce este género te dice que la novela romántica es toda igual, superficial, y que va de chicas pobres que encuentran a su príncipe azul. Bueno, sólo si el príncipe azul puede ser alguien que ha sufrido un ictus y que tiene serios problemas de comunicación y lectoescritura, a quien la sociedad considera loco,… Toda la parte del libro narrada desde la perspectiva de Christian me pareció fascinante, recordándome un poquito a Flores para Algernon, un clásico de la ciencia ficción, en el sentido de la fascinante exploración de una mente humana generalmente considerada “defectuosa”.

Sin duda, la novela que más me ha impresionado de esta autora, como novela histórica, más que como romántica, eso sí.
Ahí entré en contacto también con algo que es un lujazo en las ediciones españolas de romántica: portadas dignas (aquí presento unas cuantas), traducciones excelentes. Plaza & Janés respeta a Laura Kinsale, trata sus libros como lo que son, obras literarias que se merecen la mejor versión posible en español. Destacaría Por el corazón de mi dama (1993), a cuya traducción le di, en mi crítica, ovación y vuelta al ruedo. 

Estas dos novelas, Flores en la tormenta y Por el corazón de mi dama, son mis favoritas de esta autora. La primera, por los personajes. La segunda, por la increíble, asombrosa, maravillosa, alucinante… recreación de la desolada Europa occidental del siglo XIV. Una novela histórica fantástica.

Laura Kinsale escribe novelas románticas históricas. Destacaría la facilidad con la que te sientes en esos otros mundos con total credibilidad. No tienes la sensación de que haya anacronismos, las tramas tienen sentido en esa época. Si es la Edad Media, los sentimientos, creencias y supersticiones de los personajes son los propios de ese entonces.

¿Y cómo son sus protagonistas? Ellos, los héroes más oscuros, torturados, reprimidos, sufridores, hasta morbosos, que puedas imaginarte. Candy Tan, en Beyond Heaving Bosoms: The Smart Bitches' Guide to Romance Novels, de Sarah Wendell y Candy Tan (© Touchstone, 2009), señala un héroe de Kinsale entre sus favoritos, Sheridan Drake, de Una dulce llama, y comentando las características de este personaje, añade que “Dios sabe que nadie escribe atractivos protagonistas dañados mejor que Laura Kinsale”.

Ellas, mujeres muy de su época que, sin embargo, tienen convicciones propias. Aunque a veces quedan perplejas por las limitaciones de la sociedad, saben buscar su camino personal en entornos no siempre favorables. Ejemplifican muy bien diversos “tipos” de protagonistas femeninas, como se puede leer en la ya mencionada Beyond Heaving Bosoms. Así Folie de Una extraña locura o Leda de Sombra y estrella serían el modelo de “heroína simple y fuerte”; Merlin de Luna de agosto, la “antiheroína”; Melanthe, de Por el corazón de mi dama, la “heroína alfa, kick-ass”; Zenia, de Sueños del desierto o Leigh, de El señor de la medianoche, serían tu “paloma herida” estándar; y, por último, Olympia, de Una dulce llama, encarnaría a la nada llamativa “chica normalita” (simple Jane en inglés).

Folie, su protagonista, 
favorita de Kinsale
Preguntada sobre sus protagonistas preferidos, Laura Kinsale dijo, en una entrevista en All About Romance que su heroína favorita era Folie, de Una extraña locura, porque se enfrenta a la vida con un extravagante sentido del humor. En cambio, no fue capaz de elegir a un héroe como el mejor. En aquel momento, recién acabada Corazón en sombras, se sentía muy próxima a Allegreto, un personaje que le resultó “fascinante escribir”, y le costó más “dejar ir” a este personaje que a otros. 

“Allegreto es muchas cosas, y podría ser mi personaje más poderoso”.


El estilo de escritura es, ya lo he dicho, cuidado, medido. Kinsale tiene una formación científica, no de letras. Creo que de ahí le viene ese rigor y precisión tan poco habituales en la novela romántica. Su sutileza exige una lectura reposada, muy atenta a lo que se dice para poder leer entre líneas.

Ella misma lo reconoce, en esa misma entrevista a la que me referí antes, cuando habla de que no le pone las cosas claras a los lectores, que prefiere que los personajes muestren lo que ocurre, más que andar ella explicándolo detalladamente. Considera que esto “intensifica la experiencia para los lectores acercándoles más a las percepciones de los personajes. Un lector tiene que prestar atención a las pequeñas cosas, y puede que por eso la gente a menudo dice que sacan más de mis libros en una segunda lectura”.

No, no son novelitas ligeras, ágiles y rápidas de leer.

No, lo suyo no son las tramas complejas o intrigantes, sino los personajes.

No, tampoco es el humor, sino la intensidad emocional.

Merlin, la antiheroína
El primer libro que vendió, según contó en Dear Author fue El corazón escondido, quizá la más flojita de sus historias. Pensé que sería Una dulce llama, pero no, por lo visto fue este otro. Cuenta que ella escribía varios capítulos de una historia y luego se cansaba. Y eso era lo que mandaba a las editoriales. Que sistemáticamente la rechazaban. Hasta que una le dijo que vale, que podría interesarles, que enviara el resto de la historia… algo que todavía no había existía más que en su imaginación. En vez de mandarla de paseo por lo que podría considerarse escasa seriedad, la editorial le propuso que escribiera una escena sensual, a ver qué tal se le daba. Lo hizo y les pareció aceptable, así que eso le impulsó a terminar el libro. Dice que fue la única vez que pudo escribir una escena con anticipación. Creo entender que es de las que trabaja en riguroso orden cronológico.

Otra de las cosas que me gustan de su producción es que no escriba series, sino libros individuales, con historias cerradas que empiezan y acaban en sí mismas. Los personajes secundarios no son “carne de secuela” sino que desempeñan un papel dentro de la historia. Sólo tiene un par de “dípticos”: “Corazones victorianos”, formada por El corazón escondido (1986) y Sombra y estrella (1991) y “Corazones medievales”, que relaciona Por el corazón de mi dama (1993) y Corazón en sombras (2004).

Una de las mejores de Kinsale
Y de las pocas que está relacionada 
con otro libro anterior de la autora
El elevado nivel de auto-exigencia de esta autora hace que no tenga una gran producción. Doce novelas publicadas 1985 y 2010, o sea, en veinticinco años de actividad profesional. Y con un lapso, del 1997 al 2004, en que no publicó nada nuevo. ¿El resultado? Ninguna de sus novelas es mediocre o irrelevante. Las hay excelentes, unas cuantas buenas y, alguna, menos buena. Pero en todas puedes encontrar algo especial. Es de las poquitas autoras de romántica que tiene traducida al español toda su obra.



“Ahora escribo porque quiero escribir, no simplemente para vender. He descubierto que es la única manera en que puedo seguir haciéndolo. Naturalmente, las editoriales tienen una perspectiva totalmente diferente”.


Quien nunca haya leído nada de Laura Kinsale, puede empezar por cualquiera de las tres que aparecen en el Top 100 de All About Romance de 2013 y cuyas críticas ya han aparecido aquí: Sombra y estrella (1991), Flores en la tormenta (1992) o Por el corazón de mi dama (1993). Yo añadiría Una extraña locura (1997), con una primera parte de delicioso romance epistolar. Cualquiera de ellas entra dentro de la categoría de excelente y servirá para saber si el estilo de esta autora te va o no te va. Quizá la más accesible, o menos desafiante para el gusto medio, sea Sombra y estrella.

Iba a poner el top ten de Laura Kinsale, pero teniendo sólo doce novelas, voy a hacer una lista completa, por el orden que (creo yo) es de más apreciadas a menos. He aquí el

Top Twelve:

  1. Flowers From The Storm / Flores en la tormenta (1992)
  2. The Shadow and The Star / Sombra y estrella (1991)
  3. For My Lady’s Heart / Por el corazón de mi dama (1993)
  4. Shadowheart / Corazón en sombras (2004) Premio RITA al mejor romance histórico del año

  1. The Prince of midnight / El señor de la medianoche (1990) Premio RITA al mejor romance del año
  2. Uncertain Magic / Magia dudosa (1987)
  3. Seize the Fire / Una dulce llama (1985)
  4. My Sweet Folly / Una extraña locura (1997)

  1. Midsummer Moon / Luna de agosto (1987)
  2. Lessons in French / El profesor de francés (2010)
  3. The Dream Hunter / Sueños del desierto (1994)
  4. The Hidden Heart / El corazón escondido (1986), quizá la obra que menos entusiasmo despierta.

Para los que quieran intentar Audiobook, destaco que sus novelas tienen en inglés un narrador (Nicholas Boulton) de esos que cuentan con una voz que abriga más que una manta zamorana.

Aquí, un clip de You Tube con Laura y Nick charlando en el estudio de grabación. Cuando le preguntan por uno de los diez libros de Kinsale que hasta entonces llevaba grabados, destaca la dificultad de Por el corazón de mi dama, por aquello de los acentos y el inglés antiguo.
  
¿Queréis oír algo más de Nick? Al final de este artículo, hay un ejemplo de The Prince of Midnight.

Lo último, hasta la fecha, de Laura Kinsale
Sus opiniones sobre el género me parecen fascinantes, aunque no estoy segura de entenderla totalmente. El suyo es uno de los artículos que más me gustó en el ensayo Dangerous Men and Adventurous Women, editada por Jayne Ann Krentz (© University of Pennsylvania Press, 1992). Se titula “The Androgynous Reader” (“El lector andrógino”). Viene a decir que una cosa es identificarse con un personaje y otra colocarse en su lugar. En su opinión, las lectoras no nos identificamos con la heroína, que muchas veces es tontuna, irritante y ni de lejos el tipo de mujer que somos o querríamos ser (pone de ejemplo a la irritante prota de Shanna). “Estar en su lugar” es otra cosa diferente.

Aquí, portada de Shanna,
de Kathleen Woodiwiss
Ejemplo de heroína insoportable
Luego te habla del punto de vista, de cómo durante años los editores se negaron a que la novela abandonase el punto de vista de la heroína. Fue todo un triunfo que a finales de los ochenta se empezara a incluir el punto de vista masculino y, puntualiza Kinsale con cierto recochineo, nadie ha vuelto a quejarse ni a exigir “más punto de vista femenino”.

Su conclusión, hasta donde llego a entenderla, es que el lector de romance (estadísticamente más lectoras que lectores) se implica más a menudo con el héroe que con la heroína, y que lo más satisfactorio en un romance es cuando espontáneamente te identificas con los dos personajes. Porque ni el héroe ni la heroína son personas de verdad, sino ficciones literarias. Construcciones internas dentro del lector, puesto que toda la aventura literaria es interior. El final feliz del género sería, así, una dramatización de la integración del yo íntimo, explorando y reconciliando los elementos “masculinos” dentro del lector femenino. Esta teoría de identificación con el héroe es algo que a Lisa Kleypas, por ejemplo, no la convence, según leo en el ensayo ya mencionado de Wendell y Tan. Yo creo que el problema es de que confundimos identificar con identificar en el deseo o amor del héroe por la heroína, y no es eso, me parece más bien que es implicación emocional en la peripecia del héroe.

Por eso, paradójicamente, gustan tanto los “héroes torturados”. Otros autores han interpretado esto incluso en clave feminista en plan el poder de la mujer para dominar al macho, el hombre herido es más fácil de domar… Quizá, dice Kinsale. Pero nos pregunta si esto es verdaderamente así, cuando recuerda ciertos momentos climáticos que ya han pasado a la historia…


Cuando Rhett dice a Escarlata,  “Francamente, querida…”; cuando Ruark Beauchamp de Shanna lanza “un grito inhumano y furioso… desde la carreta acompañado por repetidos golpes contra la pesada puerta de madera”; cuando Clayton Westmoreland rompe el vaso de brandy con la mano en Tú eres mi amor de Judith McNaught; cuando Slade en A Matter of Choice de Nora Roberts gruñe, “Te quiero, maldita sea. Y me gustaría estrangularte por ello” -¿quién, pregunto yo, es el lector en ese momento?
No la heroína, disfrutando a tope de su femenina venganza o de ese triunfo que los va a unir.
Oh, no. Ella es el héroe.


Ahí queda eso.

Sí que comparto, sin duda alguna, la mayor parte de las cosas que ella dice, siempre en un contexto de romance heterosexual:

a)      El peso del libro lo lleva el héroe. Una novela romántica funciona o no por el héroe, no por la heroína. Matizaría que, en subgéneros como la women’s fiction o el chick lit el énfasis es otro, pero si el chico de la película no es lo que debe ser un héroe de romántica, podrá funcionar como novela, pero no como romance. En Beyond Heaving Bosoms Tan y Wendell insisten en esta idea: “Si la heroína es demasiado estúpida para vivir, decepcionante, de cartón piedra o le pones cualquier otra objeción, un gran héroe puede mantener al lector interesado en el libro”.

b)      El héroe importa como algo más que fantasía sexual. Nos gusta como personaje, sin más, y nos entusiasman sus comportamientos, de la misma manera –pienso yo- que nos puede entusiasmar la inteligencia o habilidad de un Poirot o un Montalbano o un James Bond o… Máximo Décimo Meridio. No tiene nada que ver ni con roles de género, ni con sexualidad sino a mi modo de ver, con esa parte épica que tenemos todos dentro y que en el caso de la mujer, se ha reprimido dentro del rol tradicional, más lírico, por así decirlo. Preguntada al respecto para Beyond Heaving Bosoms, Kinsale se explica: “es una forma para las mujeres de explorar los elementos que hay en el interior de ellas mismas y que, tradicionalmente, se han considerado masculinos en nuestra cultura”.

c)      La lectora no se “identifica” con la heroína, sino que mentalmente “se pone en su lugar”. Para vivir experiencias ficticias como una forma de catarsis, añado yo. Algo tan viejuno que se remonta a Aristóteles. No, de verdad, ningún hombre ni mujer quiere realmente ser espía de Su Majestad y que el futuro de la civilización occidental dependa de lo que uno haga o deje de hacer; pero es entretenidísimo leer sobre eso y vivir esta experiencia sabiendo que al final el héroe sobrevive y lo ha arreglado todo… épicamente.

Finalizo. Que me dejo llevar por el entusiasmo y acabo enrollándome como una persiana.

No soy demasiado fan, es decir, no suelo idealizar a las personas cuya obra admiro. No tengo mayor interés en conocerlas, ni saber qué es de su vida personal. Esto es particularmente cierto en el caso de Kinsale. Por cosas como la siguiente. Aunque algunas veces admite que sus lectores pueden ver en sus novelas algo con lo que ella no contaba, otras ha “corregido” al lector que ve su libro de una manera que ella no comparte. Así, en la reseña en Dear Author de El profesor de francés se metió para criticar a quienes habían encontrado el libro algo melancólico, diciendo que no, que no lo era…. En mi opinión, una vez que el libro está ahí afuera, cada lector puede encontrar en él lo que quiera o pueda. Si a alguien le resultó sombrío, ésa es su experiencia personal y real, aunque no fuera intención del autor.

Por eso digo que, si tuviera que elegir una autora de romántica con la que irme de blancos, Kinsale no estaría entre mis primeras opciones... Aunque si tuviera que elegir un libro de romántica que me encantaría haber escrito, entre las decenas de miles que hay en este género, sería Por el corazón de mi dama.

Esta es una de las fotos que se suelen encontrar de esta autora, tomada de la solapa interior de Sombra y estrella, ed. Plaza & Janés.
De su primera comunión. Si entráis en el enlace YouTube veréis que su aspecto reciente es otro.

Su página webes bastante sosa y con poquito contenido.